Rituales

Siempre me ha atraído, por pura curiosidad, el mundo de las religiones. Se observa en el estudio de la evolución de los cultos y rituales, de las creencias y las religiones, la propia evolución del pensamiento y la cosmovisión humana; se puede ver cómo se produce un alejamiento de la naturaleza, del mundo “real” de los astros, el sol, la tierra, las cosechas, los ciclos estacionarios, a medida que avanzan las religiones más abstractas, oscuras y “universales”.

En ese sentido, me encanta explorar acerca de las grandes diferencias entre las religiones pre-bíblicas y las religiones llamadas del libro (judaísmo, cristianismo e islam). Por supuesto, observo esto en mi propia zona geográfica (Europa y el Mediterráneo Occidental, sobretodo), puesto que las religiones orientales, de las que derivan en gran medida el culto y las creencias de las religiones del libro, presentan unas características más desviadas hacia ese mundo abstracto.

Hoy he leído, en esa magnífica enciclopedia que llamamos internet, algunas reseñas sobre las festividades célticas, así como estas navidades estuve leyendo sobre las festividades romanas que acontecían en tales fechas. He observado que en todas aquellas religiones, la creencia gira en torno a las estaciones, en torno al sol, a la luna, a los solsticios y a los equinoccios. En definitiva, religiones muy ligadas a la naturaleza, sin obviar, eso sí, la idea generalizada de todas las religiones: la muerte y todo lo relacionado con la misma.

Me llama la atención, y me gustaría lanzar esta cuestión para quien le interese recogerla y continuar con esta investigación, qué tipo de relación puede existir entre la deriva de las religiones “modernas”, es decir, de raigambre judeo-cristiana, hacia un mundo abstracto, alejado por completo de la naturaleza, encerrados en sus templos artificiales, lejos de los bosques, de los observatorios, de la observación de la naturaleza y los astros, y el hecho de que desde que dominan el mundo occidental en lo religioso, el respeto de los seres humanos hacia la naturaleza se ha reducido al máximo. Las consecuencias son nefastas, puesto que nos estamos cargando el planeta por la avaricia de quien no siente respeto a la naturaleza. ¿Qué relación hay?

  1. 15 enero 2013 a las 12:15

    Así de buenas a primeras se me ocurre una muy sencilla y evidente, y es que en las religiones “paganas” como la celta, la romana, la griega, la germana, etc… el ser humano solo consitituye una pequeña parte integrada en todo un Cosmos natural. La consecuencia es obvia: la naturaleza no pertenece al hombre, sino al revés, y por lo tanto, el respeto que se le tributa es de una naturaleza también muy diferente.
    Vamos a las religiones judeo-cristianas y nos encontramos dos factores MUY importantes: el primero es que el centro de esas religiones no es explicar el mundo, sino el hombre y su salvación. Y no de su cuerpo, sino de su alma, un principio inmaterial que nada tiene que ver con el mundo natural. El segundo es que, la naturaleza, en estas religiones, no sólo es un aspecto secundario, sino que es objeto de odio y rechazo. Hay que rechazar la carne, el mundo, este triste valle de lágrimas. Toda esa clase de expresiones sólo pueden provenir de religiones en las que, irónicamente, se pone a la naturaleza a los pies del hombre para que sea poco menos que su esclava.
    Esa es una explicación que se me ocurre así muy rápidamente para tratar de explicar porqué ecologismo y religiones del libro no paracen coincidir mucho.

  2. 15 enero 2013 a las 13:27

    Ahí tenemos la idea del Génesis: Dios crea la naturaleza y se la “regala” a Adán para que haga uso de ella. ¿Podríamos decir que el salvaje expolio de recursos naturales de nuestros días puede ser heredero de esa máxima? ¿Existe un punto de equilibrio en esas sociedades lre-judeocristianas?

  3. 15 enero 2013 a las 13:58

    No sabría darte una respuesta contundente. Ten en cuenta que la ganadería y la agricultura verderamente intensivas y todas las situaciones de esquilmado masivo de recursos tuvieron su punto de inflexión importantísimo en la última revolución industrial y con la gigantesca explosión demográfica de los siglos XIX y XX. Quizás en un principio tenga más que ver con eso, aunque claro, no nos olvidemos de que todo ese “progreso” ha sido realizado merced a una ética y una moral (la cristiana protestante en concreto) que bebe de las fuentes que citamos, que ha estado siempre detrás, y que ha sido determinante en muchos casos para llegar al mundo que conocemos hoy en día….
    ¿El “creced y multiplicaos” ha sido la guía del progreso y del esquilmado de recursos durante todo este tiempo? Siempre ha estado ahí, pero es difícil determinar la influencia real que ha tenido.
    Desde luego, si lo comparamos con otras culturas más “sostenibles” con mensajes más naturalistas en sus éticas y en sus códigos vemos la disparidad de desarrollo y también el estado de conservación de sus recursos naturales, que en muchos casos no son vistos como fuentes de recursos esquilmables sin más, sino en muchos casos como sitios sagrados que está prohibido profanar….

  4. 16 enero 2013 a las 22:40

    Resulta interesante la idea de la protección religiosa/mágica, y por tanto su violación, es decir la profanación. ¿Puede haber algo más sagrado que la naturaleza? Y hablo desde un punto de vista profano, es decir, por utilidad sobre todo.

  5. 18 enero 2013 a las 23:30

    Bendiciones.

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