Educación musical, sensibilidad cultural

Hoy me he encontrado con una antigua compañera de estudios musicales, y comentando, como se suele hacer, qué tal nos va la vida, me ha contado que se acaba de casar, y que su trabajo es tan incierto como casi todo en este país de unos años a esta parte. Es profesora, como su marido y como algunos otros amigos míos, en la Escuela Municipal de Música de Valladolid, un centro de enseñanza que cubre un amplio espectro de potenciales alumnos, aficionados a la música en su mayoría, que no suelen estar interesados en obtener una titulación oficial, pero que quieren aprender y educarse en la música.

Esta escuela está a la espera, muy tensa espera, de las decisiones del ya tristemente conocido alcalde de Valladolid, que pretende eliminar la titularidad municipal del centro para así no dar la subvención que recibe, y probablemente, poder dedicarla a actividades para él mucho más importantes, como las asquerosas corridas de toros, que suponen, en tres días, todo el recorte anual que pretende efectuar el alcalde sobre la escuela de música.

Más allá de todos los debates posibles sobre la situación de esta escuela, sobre su necesidad o utilidad (me muestro totalmente defensor de su existencia), sobre los puestos de trabajo que genera, sobre la calidad y la importancia de su enseñanza, me surge una cuestión: ¿por qué parece que en este país de pandereta se le da más importancia a los fenómenos culturales de baja ralea, rancios y repugnantes, y se desprecia a la Cultura con mayúsculas, la que se encuentra en escuelas de música, de pintura, de escultura, la que promueve las capacidades artísticas de los niños, y la que, en definitiva, educa en unos valores mucho más adecuados para una ética social moderna y útil que el estúpido culto a la violencia contra los indefensos?

Lo cierto es que por mucho que esta pregunta sea común en gente de mi entorno, en personas con un nivel cultural y una sensibilidad trabajadas durante años de lecturas, de visitas a museos, de conciertos, de encuentros de poesía, de teatro, de cine, etc., habrá siempre en esta mierda de país algunos retrasados culturales que preferirán destinar 180000 € a una corrida y tres novilladas taurinas, y luego regalar las entradas porque la plaza de toros no llega ni a medio aforo, que a un año de enseñanza musical para centenares de alumnos, cuyo resultado es una elevación del nivel cultural del país.

O tal vez sea por eso, porque cuanto mayor nivel cultural tiene la gente, más vacías están las plazas de toros.

  1. 2 julio 2013 a las 3:48

    What a data of un-ambiguity and preserveness of precious
    familiarity on the topic of unpredicted emotions.

  2. 8 julio 2013 a las 13:18

    Thanks for sharing your thoughts about personal loan.
    Regards

  3. 9 julio 2013 a las 9:19

    Today, I went to the beach front with my kids. I found a sea shell and gave it to my 4
    year old daughter and said “You can hear the ocean if you put this to your ear.”
    She put the shell to her ear and screamed. There was
    a hermit crab inside and it pinched her ear.
    She never wants to go back! LoL I know this is completely off topic but I had to tell someone!

  1. 18 enero 2015 a las 20:29
  2. 31 mayo 2015 a las 11:21
  3. 9 septiembre 2015 a las 4:45

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