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Tarde de meditación

Hoy por la tarde he decidido salir a dar un paseo por la ciudad y poner en orden muchos de los pensamientos que me están desbordando. He ido solo, sin más compañía que mi Mp4 y mi cámara de fotos. A pesar del frío, me pareció que había más gente de lo que suele ser normal. Aunque no era algo que me importara. Tenía cosas que aclarar conmigo mismo, porque últimos acontecimientos están volteando por completo muchas de las reflexiones que consideraba acertadas.

Tal vez eso se refleje en la música que he elegido para pasear (Beethoven, Chopin, Schumann y Brahms) o de la poesía que he leído hoy (Becquer, Pedro Salinas), pero sobre todo en mi fotografía. He intentado captar el mundo como lo veo estos días. Espero así haceros partícipes de mis estados de ánimo y de mis pensamientos, pero sin dejároslo demasiado fácil.

De vez en cuando viene muy bien dar un solitario paseo para poder hablar con uno mismo. Hacía demasiado tiempo que no practicaba tan sana actividad, y me ha pasado factura: tenía demasiadas cosas que discutir, y casi acabo enfadado con mi conciencia por jugarme malas pasadas y llevarme a donde yo no quería ir bajo ningún concepto. “Maldito subconsciente” que diría Freud.

Pero hay cosas que resultan inevitables, y no tenemos más opción que resignarnos y arrostrar con las dificultades que puedan surgir de aquello que no podemo controlar. Las cicatrices del pasado normalmente son un aviso suficiente para los navegantes que puedan haberse perdido, pero si en algo somos expertos los humanos es en tropezar una infinidad de veces en la misma piedra. Así que ¿para qué lamentarse? ¿Sirve de algo? ¿Soluciona algo? No. Cuando detrás de una curva te encuentras un horizonte nuevo, no se debe tener miedo al peligro, sino deseos de afrontarlo. Aunque claro, suena muy fácil según lo lees, pero a veces es más complicado de lo que parece.

En definitiva, que me ha ayudado mucho este paseo a poner mis ideas en su sitio y a acallar por un tiempo las vocecillas que nos indican las cosas que deberíamos hacer, y a las que no hacemos caso, postergando nuestra propia reflexión hasta que suele ser demasiado tarde. Mi tarde de meditación en solitario ha concluído, y si os hago partícipes de todo esto (aunque no desvele los fundamentos de mis meditaciones) es porque os considero como mis consejeros, muchos me conocéis bien, otros tan solo por mi blog, y algunos, ni siquiera eso. Aun así, y sin esperar que pueda haber una respuesta, es un alivio poder lanzar mis divagaciones al ciberespacio, sabiendo que alguien las leerá… o no.

  1. 28 octubre 2008 a las 20:36

    Solo una pequeña anotación: lamentarse sirve de mucho, pero solo cuando no se hace de forma trivial. El lamento es la base de la scapigliatura y puede iniciar toda una obra de arte.

    El lamento es inclusive bello, cuando se sabe observar.

  2. 28 octubre 2008 a las 22:07

    Que todas las tardes sean de meditación y las mañanas de actividad.
    Reconozco los lugares: el otoño los hermosea.

  3. Fernando Manero
    28 octubre 2008 a las 23:17

    Pensar en voz alta y en voz baja, pensar hacia adentro y transmitirlo, en parte, hacia afuera… es, en cualquier caso, un ejercicio tan saludable como necesario. Yo lo hago también y me siento reconfortado cuando consigo poner orden en el caos de las sensaciones y pensamientos que se acumulan y que de vez en cuando conviene ordenar. Sin embargo, hacerlo a mi edad suele deparar a veces pequeñas frustraciones, porque el tiempo ha pasado y no volverá. Ya no hay forma de rectificar. Y cuidado que he metido la pata. Pero en tu caso…..a los 22 años… todo un mundo en perspectiva, un horizonte abierto y lleno de posibilidades. Ya sé, ya sé que está jodido en algunos aspectos y que invita al malhumor… pero ponerte a pensar y a reflexionar sobre lo que has hecho y lo que puedes hacer te acaba aportando esa dosis de energía y voluntad para afrontar el inmenso futuro que tienes por delante.

  4. Julia
    28 octubre 2008 a las 23:44

    A tí lo que te pasa es que estás enamorado. Pero sé que no vas a admitirlo, y que tu silencio no otorga (ya nos vamos conociendo), así que ni lo preguntaré ni lo afirmaré con seguridad. Pero intuyo que así es.

  5. 29 octubre 2008 a las 14:40

    Dargor, te doy la razón en que lamentarse sirve de algo. Acepto pulpo como animal de compañía.

    Pedro, las mañanas están teniendo demasiada actividad, así que no andaré aburrido. El otoño es fantástico.

    Fernando, meditar en soledad es como cargar las pilas, es cierto. Pero eso sí, nunca es tarde para rectificar.

    Julia, me conoces muy bien, y lo demuestras sabiendo que no diré nada y que mi silencio no afirma ni niega nada. Sólo que sepas que hay que confiar de vez en cuando en la intuición.. o no.

  6. Cris Segovia
    29 octubre 2008 a las 21:20

    será la época que hace que uno piense más? debe ser algo bastante común, piensalo, quizas (o quizas no) en otras ocasiones no le prestes tantas atenciones a esas cosas que te pululan por la cabeza, a lo mejor porque estás más ocupado, porque hace mejor tiempo y no te apetece más que disfrutar del ambiente, no se, diferentes motivos.
    Te diré que este mes que llevo aqui en Soria ha sido como un pequeño ciclo de sucesos: estaban los primeros dias, alborotados en los que no piensas en nada, liados con actividades diferentes, tratando de descubrir los nuevos lugares… luego vinieron los de la calma, en donde seguía sin hacerle caso a nada en realidad, pensando que todo sería como en Valladolid, rutinario y monótono, y ahora viene la época en donde paso el 80% del tiempo que no es estar en clase en la Dehesa, una explanada enorme de hierba, preciosa donde las haya, y más ahora con todos los árboles amarillentos, sentada en un banco tratando de leer algun que otro libro bastante curioso, y cuando no, dándole vueltas a esas “cosas” que citaba arriba que nos rondan las ideas, pensando en esto, en lo otro, arrepintiéndome de cosas ya pasadas,alegrándome por otras, planeando… pero pienso que esto es temporal, que ahora toca época de reflexión y ya volvera otra vez la racha de locura. Piénsalo, acaso no es esto lo que pasa todos los años? en el fondo no es tan malo, nos ayuda a organizarnos, a calmar nuestras inquietudes y a aclararnos con nosotros mismos, llámalo como quieras, pero es algo que realmente viene bastante bien.

    un saludoa a 400 km de distancia

  7. 29 octubre 2008 a las 21:38

    Que no falten nunca esos momentos de estar en compañía de de los revoloteos de la cabeza…imprescindibles.
    Y servir? claro que sirve, siempre y cuando cojas de esa experiencia lo que te interese, lo mentas en la mochila, y siguas caminando, pero ahora, con paso más firme. Ya lo creo que sirve!

  8. 29 octubre 2008 a las 23:11

    Cris, ahora tendrás un montón de tiempo para reflexionar, porque aunque sea muy bonito, Soria no tiene tantas cosas para hacer como Valladolid. Aprovéchalo.

    Lilit, La mochila la tengo llena de reflexiones. Tanto que tengo que ordenarlas de vez en cuando para ver como hago para que entren todas. Bienvenida y un saludo.

  9. 30 octubre 2008 a las 7:33

    Yo practico la meditación sentada, hace mucho tiempo, me ayuda a poner en orden las ideas. Saludos

  10. amador
    30 octubre 2008 a las 10:24

    Las ideas van cayendo en nuestra cabeza como si fueran papeles en un cajón. Parece necesario, de vez en cuando, abrirlo y ordenarlo un poco, veremos que algunos papeles que parecieron importantes ya no sirven para nada, otros merecerán ocupar un sitio más prioritario y ordenado, otros desearemos conservarlos guardados convenientemente en su carpeta por si un día nos hacen falta y otros, simplemente, nos gustará volverlos a leer para hacernos sentir … .

    De acuerdo con Pedro, los colores del otoño le sientan bien a estos rincones de Valladolid.

  11. 30 octubre 2008 a las 13:28

    Itaka40, a mi me facilita mucho pasear y escuchar música, e incluso hacer fotos. Supongo que todos meditamos de manera diferente. Lo importante es que lo hagamos.

    Amador, como siempre, acertado en tu comparación. A mi se me había llenado el archivo de papeles sueltos, e incluso tenía pensamientos pegados en las pareces o pintados en el techo. Me alegra que te gusten las imágenes de Valladolid en otoño.

    Un saludo a los dos.

  12. 30 octubre 2008 a las 14:41

    Disculpa Javi, ya que he tenido un tiempo de distanciamiento con los blogs.
    Me ha encantado tu post y las fotografías.
    Yo este finde me daré uno de esos pases en un bosque ecuatoriano. Te contaré cómo me va…
    Un abrazo,
    Borja

  13. 30 octubre 2008 a las 14:47

    Tranquilo, Borja, tarda lo que quieras, te seguimos esperando lo que haga falta.
    Tiene buena pinta lo del paseo reflexivo por el bosque.
    Un saludo

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