¿Qué es el arte?
Arte

Tal es la escena que me he encontrado esta Semana Santa en mi periplo por Chipre (unos a Portugal y otros a Chipre, me alegra ver que estas fiestas han sido ricas en viajecitos). Perdonad la pésima calidad de la imagen, pero no acostumbro a llevar encima una cámara de fotos y ésta la tuve que hacer con mi teléfono móvil (quién me lo iba a decir a mí, yo con gadgets de esos…). Y es que me llamó tanto la atención que no pude evitar inmortalizar el árbol de marras, en el que reparé por casualidad mientras esperaba a unos amigos sentado en un banco del centro de Nicosia.
El motivo de que me haya decidido a subirla al blog no es sólo la impresión que me causó la pintada (“This is a tree“). Dado que soy un amante de los conceptos, una manifestación artística como esta ha llegado a tocar mi vena sensible y me ha emocionado. Francamente, no puedo asegurar que la intención del artista en cuestión fuera conceptualizar ese árbol, tal vez se tratase más bien de una manifestación ecologista (algo así como “dentro de poco apenas recordaremos lo que era un árbol“). Pero, como ya hemos oído muchas veces cuantos acudimos a las clases de Estética (y lo que está dando de hablar esta asignatura…): ¿qué importa la intención? Yo lo he visto como una maniobra conceptualizadora, y punto. La palabra pintada sobre ese objeto extraño le otorga el estatus de árbol. Antes de la palabra, antes del concepto, ese objeto no era nada definido, era sólo un algo. Esto es lo que (seamos sinceros) yo he querido ver.
Pero esta imagen ha causado en mí algo más. Quienes han charlado conmigo sobre estos temas (especialmente mi amigo, Sanz, a quien subrepticiamente va dirigido este post) saben que hasta el momento defiendo (defendía) una concepción institucional del arte. Ante la pregunta “¿Qué es el arte?” yo sólo había encontrado una respuesta que me satisficiera: “Arte es lo que está en los museos” (por simplificar mucho las cosas, en realidad lo que considero es que arte es lo que es considerado como arte por una comunidad especializada e influyente). Pero ahora, ¿qué sucede con la pintada conceptualizadora? Pues que me ha descolocado los esquemas. Dudo mucho que esa pintada sea obra de un artista reconocido o que la comunidad artística tenga conocimiento de ella. Pero, si no es arte, ¿entonces qué es? He llegado a la conclusión de que, si no fuera arte, no sería nada, pues dudo que pueda cumplir ninguna otra función. La función de conceptualizar le corresponde al diccionario, y esa pintada era totalmente innecesaria (¡todos sabíamos ya que eso era un árbol!). Así que no me queda otro remedio que aceptarla como arte y tirar a la basura la teoría institucional, que antes me había puesto las cosas tan fáciles.
Así que queda de nuevo sin contestar la pregunta de marras: ¿Qué es arte?. Me temo que ya no lo sé.
Jodida pintada conceptualizadora.
7 comentarios
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Es indiferente. Todo lo que nuestra sociedad considera arte es un conjunto muy heterodoxo, desde las pinturas de altamira hasta Turner, desde Alonso Cano hasta Klee. Todo lo que llamamos arte no entra en el mismo saco, tienen características muy diferentes. Y a todo lo llamamos arte,
El problema es q no todos buscamos lo mismo en el arte. Algunos buscan deleite ante la pericia del artesano más perfeccionista, otros un estímulo intelectual que hable de la naturaleza humana. Los unos se contentarían igual con una silla bien tallada, los otros con una conversación con wittgenstein, pero a ninguna de esas dos cosas las llamamos arte. Cada uno mira el arte buscando algo muy personal y lo encuentra en artistas dispares, no se contenta con los artistas que gustan al vecino, cada saco es subjetivo.
Qué tiene ese conjunto heterogéneo de cosas en común? Que todas entran en el mercado como elementos que satisfacen una necesidad de contemplación estética. Son todos esos objetos capaces de satisfacerla? No. Los que te gustan a ti a mi no, y viceversa: Sus cualidades intrínsecas son dispares y discutibles. Además, donde está la frontera de la estética? Cuando yo miro una chincheta en una pared no es arte, pero si un artista conceptual clava una chincheta en un muro del musac, entonces si lo es. Cual es la diferencia? Que ha entrado en el mercado.
Al final lo único q tienen en común todas las expresiones artísticas de toda la historia y todas las culturas y todos los estilos es que los occidentales lo vendemos con la etiqueta de ARTE, es decir, aquello que satisface necesidades estéticas
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Joder, cómo sois los filósofos a veces. Que necesidad de reducir las cosas! Estoy más bien de acuerdo con Salvador, pero no acabo de entender lo de la teoría institucional… así que sólo es arte lo que hay un museo porque ha entrado en el mercado? Señores, en el museo hay mucha mierda; y fuera de él grandes obras. Que esas obras no son reconocidas como arte por las instituciones? Y qué significa eso? Para mí pueden serlo, ¿por qué no lo sean para ti dejan de ser arte para mí? En absoluto.
Hay decenas de factores por los que una obra puede ser arte, ¿por qué necesitais reducirlas todas a una de ellas? Hay quien busca el virtuosismo, otros un concepto comprensible y abarcable, otros un concepto que les desborde, otros una emoción, otros un vínculo del arte con nuestra sociedad (como el arte de protesta social), otros que les transporte a otros mundos, otros aceptan como arte aquello que les dicen que lo es (aquí entra la teoría institucional), otros sólo conciben como arte aquellas obras que están dentro de su contexto -sea éste una teoría, un contexto social, o histórico, etc.-.
En vez de deteneros en cada punto de estos os perdéis en cuestiones lógicas. Dar vueltas a las cosas perderse en sus profundidades. A veces es más útil sondear antes la superficie.
Y dicho sea de paso: que cada uno tengamos nuestro propio gusto y que el arte sea subjetivo no nos conduce al relativismo. Hay quien tiene más sensibilidad -por un lado-, y quien está mejor educado en el gusto por el arte en general y por algún arte en particular. -
En primer lugar, la teoría institucional es una visión más acerca de la reflexión sobre el arte, y a mi entender muy útil, porque como bien dice usted, hay arte dentro de los museos y fuera, y cosas que no son arte dentro de los museos y fuera. Por lo tanto, la teoría institucional nos dice que lo que hay dentro de los museos, fuera de criterios estéticos, tiene consideración de arte por criterios mercantiles o comerciales o institucionales. No significa que sea arte debido a criterios estéticos ni que lo que haya fuera de los museos no sea arte.
Sin embargo, en esa suposición, volvemos al punto inicial ¿cuál es el criterio que tenemos que seguir para decidir qué es arte y qué no? Si encontramos y justificamos la elección de un criterio particular para todo el arte, estaremos ante una visión del tipo “arte es lo bello” o “arte es lo que produce una sensación” o “arte es lo que transporta a otros mundos”. El problema es que vuelve a quedar fuera del conjunto muchos objetos que podrían ser considerados arte, y el debate no se acaba nunca. Si consideramos que puede tener un poco de cada uno de esos criterios, nos encontramos ante definiciones racimo (cluster account), como dice Berys Gaut. SIn embargo, en ese caso, el componente subjetivo nos lleva, a mi modesto entender, a un relativismo. Lo que es arte para mi puede que no lo sea para ti, y viceversa.
En cuanto a lo de perderse en cuestiones lógicas, estoy seguro de que mi buen colega Gascón, versado como está en lógica, le dirá que esto no son ni de lejos cuestiones lógicas como tal. Lo de sondear la superficie no lo he comprendido, porque si se refiere a que tenemos que dejar de discutir sobre qué es el arte y observar sin más el arte, yo seguiré preguntando ¿qué arte? ¿el de los museos, el de los muros en la calle, el de un plato de Ferrán Adriá, el urinario de Duchamps o un baño público del metro? Necesitamos acotar lo que es arte para hablar y discutir sobre el arte. Cualquier artista podrá decir que lo que el hace es arte por una serie de razones. Yo puedo decir que orinar cada mañana es arte, porque expreso mi profunda sensación de alivio, y libero al exterior el resultado de los sueños que me atormentan. O también puedo decir que la catedral de Valladolid es arte porque cumple una serie de requisitos de proporción, armonía y ornamentación, mientras que el Museo Gungenheim no es arte porque no los cumple.
Por último, usted afirma que hay quien tiene más sensibilidad y quien está mejor educado en el gusto por el arte en general y por algún arte en particular. Supongo que con ello indica que debemos seguir sus opiniones como válidas a la hora de acercarnos al arte. Con ello, lamento decirle, está usted cayendo de pleno en la teoría institucional que tanto critica, pues cede su opinión sobre lo que es o no es arte a una institución (en este caso el crítico de arte). Sin embargo, si ese crítico me dice que empapelar un edificio es una expresión artística monumental, yo le puedo responder que no, y tengo exáctamente las mismas razones que él para argumentarlo: mi visión subjetiva. Por lo tanto, el valor de la autoridad del crítico de arte queda totalmente destruido. Y de ahí volvemos al punto inicial del que no hemos salido aun: ¿qué es arte?
Gracias por su comentario. -
Hola pintor
Yo defiendo la postura de mi primo, que es la mía, y estoy seguro de que nos entenderemos.
La idea “arte” y lo que se abarca en ese concepto no es un concepto individual, es un concepto sociocultural. Es decir, tu y yo no tenemos capacidad para decir “esto es arte, esto no”, sencillamente la pintura, toda, es arte, porque así lo considera nuestra sociedad. Y donde si podemos entrar es a decir, desde nuestra subjetividad más o menos informada, donde está la calidad “este pintor es bueno, aquel es una mierda”. Todas las reflexiones que comentas entran ahí, en el juicio estético, son patrones.
Pero el ARTE, aquello que recibe la etiqueta ARTE, aquello que en nuestra sociedad se asocia a la idea ARTE es un concepto colectivo independiente de la calidad, y es el mercado del arte el que lo determina. Hace 40 años el grafitti era vandalismo, pero desde que Banksy vende lienzos a la jet set de L.A., el grafitti como disciplina pasó a ser arte. Todo el grafitti. Luego tu y yo entraremos a hablar del grafitti y estaremos de acuerdo en que hay algunos autores muy buenos y otros que son una poca mierda, pero es arte. Arte bueno, arte malo, pero arte.
Pdta. yo soy del mundillo, ni yo ni mi primo filosofamos más que aquí y en las reuniones familiares navideñas
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Voy a responder en dos partes, que si no me pierdo. Empiezo por Javier Sanz. Creo que no me has entendido bien, aunque tal vez sea porque yo no me he explicado bien. Así que voy a intentar hacerlo más ordenadamente. Vayamos por puntos.
En primer lugar, la teoría institucional es un acercamiento a la pregunta “¿qué es el arte?”. Esto significa que da una definición, que delimita su campo. Inevitablemente, al hacer esto se desechan otros significados, como decir que el arte es aquello que nos emociona. Por tanto, si no da cabida a todo aquello que llamamos arte, no es válida.
En segundo lugar, mi crítica va dirigida a algo más amplio que la teoría institucional. Va contra ese “todo aquello que llamamos arte”. Es como si tuviera que haber algo con lo que pudiéramos determinar lo que cualquier persona puede llamar arte. Pero no hay un “llamamos arte”, sino un “llamo arte”. Es la misma palabra, sí, pero no para todos tiene el mismo significado. Hay obras que yo consideraré arte y tú no y viceversa, luego el significado no es el mismo.
Mi intención es enfatizar el elemento subjetivo. Yo veo la pintada aquella del árbol y no me cabe duda: no es una obra de arte. Pero no lo es para mí. Esto quiere decir que en mi reflexión sobre “qué es el arte” esta obra no tendrá cabida. Por tanto, podrá llegar Gascón y decir “tu teoría no es completa porque no contiene tal objeto” a lo que yo podría responder “es que eso no es arte para mí”.
En cuarto lugar, dije en el otro comentario que el hecho de que cada persona tenga una opinión distinta sobre qué es arte y qué no conduce al relativismo. Estrictamente hablando, he de reconocer que sí lo hace. Y lo hace porque no se puede dar ningún criterio objetivo para establecer la preeminencia de unas opiniones sobre otras. Pero creo que algunas personas saben más que otras. Cuando alguien lee a un poeta con el que comparte la forma de ver el mundo, sabe que lo entiende mejor que otros. Y lo sabe porque lo que para otro son contradicciones o sinsentidos para él no lo son y las entiende. Si alguien que no entiende igual de bien a dicho poeta se pone farruco y dice “y por qué lo vas a entender tú mejor que yo”, ciertamente no tienes nada que decirle, a no ser que seas capaz de desmembrar todo el mundo interior que describe la obra, lo cual es bastante difícil.
Con todo esto, estoy lejos de querer decir que mi opinión es la que hay que seguir. Sé más que muchos de arte, pero sé menos que otros tantos. Y aunque fuera el que más supiera del mundo, eso no quiere decir que mi opinión tuviera que influir a nadie, ni que nadie tuviera que seguirla. Tampoco acudo a instituciones de ningún tipo; ni siquiera quiero decir que el gusto de una persona refinada –artísticamente hablando- sea el que hay que seguir. Lo que digo es que no hay que seguir a nadie y que muchas veces, aunque nos lo propusiéramos no podríamos. Yo puedo decir que es arte aquello que las instituciones me dicen que es arte. Pero cuando me emociona una poesía o cuando me asombro ante la técnica de un pintor que no están reconocidos social o institucionalmente como artistas, ¿qué he de pensar? Podríamos decir que entonces no es arte, que son cosas distintas porque no coinciden con la definición dada. Pero esto ya es un juego de palabras que depende de cómo definamos cada término.
En resumen, la cuestión para mí es: ¿qué necesidad tienen los filósofos de establecer un patrón por el que poder medir infaliblemente lo que es arte y lo que no? ¿Por qué os cuesta tanto admitir una diversidad irreductible? ¿Por qué os turba lo contingente y lo subjetivo? ¿Por qué necesitáis lo objetivo? Y otra pregunta: ¿no es más probable que sepa lo que es el arte un artista que un filósofo? (Y no lo digo por mí, por Dios). Si puede saber más de esto un filósofo que un artista, ¿por qué no podría otra persona saber más que el filósofo? ¿Por qué no cualquiera? Si admitimos esto, entonces cualquiera puede opinar sobre qué es arte. Si aceptas esto, aceptas el subjetivismo, a no ser que digas quienes son los expertos. Y lo curioso es que no son los propios artistas, sino los críticos. Si no aceptas que cualquiera puede hablar sobre arte, entonces ¿Quiénes pueden? Creo yo que sabrán más los propios artistas que los filósofos. Y que conste que yo no me incluyo en el grupo de los primeros. Simplemente me choca que los filósofos se lo planteen tanto y los artistas tan poco -aunque en los últimos cincuenta años los artistas también hayan hablado mucho sobre ello.
Por último, me extraña que rechaces el subjetivismo pero que, sin embargo, para contradecir una teoría mía apeles a él y a una autoridad que te diga qué es arte y qué no. Después de toda esta parrafada, desde una postura no subjetivista sólo puedes aceptar o negar mis argumentos, porque si te limitas a decir que esta es mi opinión y que tú tienes otra aceptas implícitamente el subjetivismo.
En cuanto a lo que dice Antonio Aguilera, estoy bastante de acuerdo, aunque no lo estoy. Me gusta esa idea de que el arte malo también sea arte, creo que tienes razón. La diferencia está en que para ti el significado de la palabra arte lo establece la sociedad y para mí no. En cierta medida sí, porque el lenguaje sirve para comunicarse, así que la opinión de aquellos con quienes te comunicas habrá de tener algún peso. Pero eso no significa que el significado de cada palabra sea el mismo para todos. Para mí muchas cosas de las que me encuentro en un museo no son arte. Porque si lo son, todo puede ser arte. Si sólo la intención convierte algo en arte, yo no paro de crear todos los días. Ahora mismo acabo de decidir que esta frase es una obra de arte. Podría aceptar que eso que yo no considero arte sea, para mí, arte malo. Pero entonces, repito, todo sería arte. Las instituciones nos dicen a qué debemos llamar arte; pero en 1945, por ejemplo, ciertas instituciones también decían que en España había un sistema de gobierno estupendo que era el mejor para todos. Y sin embargo mucha gente no se lo creía y pensaba de otra manera. Sé que el ejemplo es extremo, pero el mecanismo es el mismo. Entonces, ¿por qué si alguien me dice que “x” es arte yo voy a tener que creérmelo si a mí no me dice nada? ¿Y por qué no va a ser arte “y” si a mí me parece brillante? Si fueran las instituciones las que decidieran qué es arte y qué no grandes pintores habrían sido olvidados. Podría currarme un poco más el ejemplo, pero ahí tienes a Van Gogh.
Saludos! -
Como es muy tarde y la contestación sería muy larga, voy a responder solo a unas pocas cuestiones, antes de lo cual me gustaría incidir en la idea de que no podemos hablar de que hay personas que saben más de arte que otras, porque aun no sabemos qué es el arte. ¿Sabe más un graffitero que Mikel Barceló? ¿Acaso no son “artistas” los dos? No, mientras no decidamos qué es el arte.
En primer lugar, los “filósofos” no somos una secta cerrada de antisociales encorbatados que fuman en pipa y porfían contra el destino. La reflexión sobre el arte la hacen desde filósofos hasta artistas pasando por cualquiera de la calle que te diga que el guiso que hizo su esposo el otro día era una obra de arte.
En segundo lugar, ni he aceptado ni he dejado de aceptar criterio alguno de subjetivismo o de todo lo contrario. Si se deduce ello de mi anterior comentario lo lamento, lo único que pretendía era responder con las ideas planteadas en el primer comentario de Pintor ofendido.
Tercero, tanto los filósofos como los artistas como cualquiera dentro de nuestra sociedad debe plantearse la cuestión qué es el arte, porque es un componente de nuestras vidas, porque está presente en muchos ámbitos, y porque nos gusta la discusión. Además, no todos los filósofos pretenden encontrar un criterio objetivo de lo que es o no es el arte, pero para reflexionar sobre lo que produce el arte en el ser humano, o en la sociedad, o lo que se quiera, ha de tenerse medianamente claro qué es eso a lo que llamamos arte.
Cuarto, ¿duda usted de que a pintura sea un arte? Podremos decir que hay buena pintura y que hay mala pintura. Pero la pintura es un arte. ¿Sabe cuando se decidió que la pintura fuera un arte? En el mismo momento que se desarrollaba la teoría de las bellas artes (seis que ahora son siete con el cine). Nadie duda, aparentemente, que la arquitectura sea un arte. Y nadie compara la Sagrada Familia de Gaudí con el chalet del pueblo de mis abuelos. De la misma manera que un cuadro de Kandinsky no se compara con un dibujo hecho por un niño de cuatro años (¿o si?). Por lo tanto, sólo al decir que no deberíamos buscar un criterio, sino disfrutar del arte y ya está, está usted utilizando un criterio, porque tiene un concepto de lo que es arte y lo que no. Su criterio puede ser la opinión subjetiva e individua (dudo mucho que no esté influida), y yo busco otro tipo de criterio. Quizá a alguno le convenza más la teoría institucional, a otros la teoría de la belleza y a otros la de las emociones. Algunos opinarán que el arte no produce sensación alguna (Stravinsky creo recordar que alguna vez lo dijo) y otros que sufren algo semejante al síndrome de Stendhal; muchos creerán que el cubismo no es arte porque no les dice nada, y otros se tirarán de los pelos y se rasgarán las vestiduras ante dicha afirmación.
¿A quién seguimos entonces? ¿A nuestra opinión personal? ¿A la opinión de los que se proclaman artistas? ¿A la de los críticos? ¿A la de los filósofos? ¿A la de Perico el de los Palotes? En el fondo, sea una u otra, siempre estará ahí la pregunta de qué es el arte. Y si se considera que los filósofos discutimos sobre algo que no deberíamos, en vez de disfrutar y callarnos la boca, pues yo respondo que mientras escribo esto, escucho una sinfonía de Mozart, a mi espalda hay una imagen del Patio de los Leones dela Alhambra, y el edredón de mi cama tiene unas bonitas figuras romboidales.
Disfruto de muchas cosas, sin duda, pero aun sigo sin saber por qué a algunas las considero arte y a otras no. Y hasta que no lo sepa, seguiré discutiendo. -
No sé ni por donde empezar. No estoy haciendo una cruzada contra los filósofos; simplemente digo que a veces me sorprenden. Generalizar no es bueno, pero si dudas de que hay muchos ejemplos de filosofos que tienden a generalizar, puedo dártelos. Sólo tres cosas. Sigues hablando en plural y dice que “sabemos” o “no sabemos” lo que es el arte. Yo hablaría por mí mismo. Yo sé lo que es el arte…pero para mí. Yo no tengo dudas. Puede que yo considere arte algo que tú no, pero sé lo que para mí es arte. Espero que se me permita discrepar de la opinión de otros, aunque sean expertos o instituciones. En segundo lugar, haces referencia todo el rato a algo que yo no digo. No he dicho que el arte haya que disfrutarlo y no opinar sobre él. Míralo bien, porque no lo he dicho. Sólo he llamado la atención sobre el hecho de que quienes hacen arte -que en principio deberían saber mejor qué es el arte, ya que son ellos quienes lo hacen- suelen hablar menos de ello que aquellos que no lo hacen. Está bien discutir, y si no lo creyera no habría hecho ningún comentario.
He dicho que iba a decir tres cosas, pero voy a añadir otra, en forma de pregunta: ¿qué significa eso de que la pintura y la escultura son artes y que nadie lo duda? Eso es más que discutible. Muchas personas consideran que no todo cuadro ni toda edificación son arte, sino sólo algunas. Y de entre ellos, lo piensan muchos pintores y arquitectos. Y, por cierto, la pintura es un arte mucho antes de las bellas artes, que, si mucho no me equivoco, se establecen en el siglo XVIII. Creo yo que la pintura, antes de eso, ya era considerada como arte.
Aún quiero añadir otra cosa más. Es cierto que tenemos que estar de acuerdo en el significado del término que estamos discutiendo, que si tu entiendes una cosa por la palabra arte y yo otra no llegamos a ninguna parte. Pero no hace falta que coincidamos. Con que yo sepa en que sentido la utilizas tú y tú con que sentido la utilizo yo nos entenderemos. Pero tú no sabes el significado que tiene para ti. Lo tomas como un algo etéreo indefinible. Algo que es normal cuando intentas subsumir bajo una misma palabra significados diversos que no tienen todos en común nada entre sí.
La última y ya acabo. No me gusta personalizar, pero para gustarte discutir no pareces llevarlo bien. Si te has sentido atacado, no era mi intención. Es mi opinión sobre los filósofos, pero no era una crítica, es simplemente que me llaman la atención -al menos los filósofos que conozco. No sé si ha sido por el tono, que en ningún caso me parece ofensivo. Espero que no haya sido mi nombre, porque no estoy ofendido. Lo mismo me hubiera dado haber dicho “aludido”. No he escrito envenenado. Espero que no sea por recibir una opinión contraria. Porque no hay nada más útil que el que alguien te ponga en duda, ya que así puedes aclararte tú mismo. Has tomado mis opiniones por sentencias y no lo son. Pero revisa tus palabras, porque tú sí las haces (“tanto los filósofos como los artistas como cualquiera dentro de nuestra sociedad “debe” plantearse…”. Así que la gente debe plantearse lo que tú te planteas…Tal vez a muchas personas el arte no les importe en absoluto). Supongo que digo todo esto porque no me parece el tono adecuado para conversar el que has utilizado, aunque, de nuevo, esto no es más que mi opinión. Por contra, agradezco mucho el tono de Antonio. Bueno, esto ya no tiene mucho sentido. Ha sido un placer hablar con vosotros. Seguid discutiendo, que es bueno, aunqeue, si podéis, mejor conversad. Enhorabuena por la página. Invita a pensar.
