Palabras con maldad
“Una sola palabra tuya bastará para sanarme”. Me viene a la memoria esta parte de la eucaristía, una frase preciosa. Me viene a la mente porque la palabra de aquellos que se autoproclaman con pompa y circunstancia los herederos de Jesús y de sus enseñanzas, tienen mucho poder en el mundo, y sus palabras tienen un peso que es difícil de imaginar. Cuando esa palabra se usa para conciliar, para agradar, para buscar soluciones a los problemas del mundo, es una bendición, sin duda. Sería maravilloso que el papa dijera en público que los fanatismos religiosos son el cancer de la sociedad moderna, o que la investigación en células madre es un acto bueno que busca sanar a los hombres.
Sin embargo, cuando las palabras se usan para mentir, y esas mentiras quiebran el trabajo de aquellos que de verdad quieren acabar con el sufrimiento innecesario de muchas personas en el mundo, solo podemos sentir repulsión y asco.
El Papa de Roma, Príncipe de los Cristianos, y por lo que veo, aspirante a Rey de los Mentirosos, ha ejecutado una malévola acción que ha tenido menos repercusión pública de la que debiera. Lo recoge muy acertadamente elperiodico.com en su titular: “El Papa advierte a África de que el condón “agrava” el azote del sida”.
No sé por donde empezar. Creo que lo más lógico sería comenzar por acordarme de toda la familia que engendró a semejante personaje, y de toda la familia que semejante personaje pudiera enjendrar. Compadecer a ambos grupos por pertenecer a la misma sangre que éste señor. Pero no lo haré, porque mi educación aun me impone un respeto por las personas que dicen representar o más bien dictar los designios de millones de personas en este planeta. Por lo tanto, paso a mi segunda opción: criticar esa afirmación. Por supuesto, criticarla porque es una falacia, es una mentira de las más gordas, es un acto de crueldad y casi podríamos decir un atisbo de genocidio. Suena impresionante, pero me explicaré.
Es una falacia, porque es mentira, y el papa lo sabe, que el condón “agrava” el sida en África. El condón, mal que les pese a los dirigentes católicos, que se vé que solo utilizan sus capacidades masculinas para orinar, es la medida más util contra la propagación del sida. Por supuesto, responderán muy contentos que la mejor medida es no mantener relaciones sexuales, pero yo les responderé que si quieren poner a prueba su resistencia a los instintos naturales, me parece bien, pero que no pretendan que todos los habitantes del universo lleven cinturón de castidad y ellos guarden la llave.
Es un acto de crueldad hacia muchas personas. En primer lugar, es un acto de crueldad hacia los millones de afectados de sida en el mundo entero, que desgraciadamente morirán sin remedio. Es un acto de crueldad para los miles de personas que trabajan (éstos sí, no como otros), para aplacar el sufrimiento de la gente. Médicos sin Fronteras, o Ayuda en Acción, o cualquier ONG con sanas pretensiones que circule por África, sabe lo duro que es que los habitantes del lugar desechen las supersticiones y asuman que el preservativo es una medida útil que les salvará de contraer el sida. Que el mensajero de Dios diga lo contrario devalua el trabajo de tantas y tantas personas durante años.
Es un atisbo de genocidio porque del correcto uso de medidas como el preservativo depende la supervivencia de un continente entero. África agoniza presa del sida, y una de las personas que tiene más influencia en la materia, acaba de dar un espaldarazo a la desgracia y a la muerte con sus palabras.
Si para ésto ha ido a África, mejor que se hubiera quedado en su palacete. Personalmente, a medida que observo nuevas actuaciones de este tipo de personas, me repugna más la cúpula dirigente del colectivo católico, y me apena más las personas que de verdad creen en cosas tan bonitas como que todos somos iguales, y que debemos amarnos entre nosotros.
John Stuart Mill dice en su ensayo La Naturaleza que “según el credo de la mayoría de las confesiones cristianas (aunque, desde luego, no según Cristo), el hombre es malvado por naturaleza”. Comienzo a estar seguro de que en muchos casos ésto se cumple como que mañana saldrá el sol en un mundo azotado por el sida.
Ciencia, progreso y vida vs Iglesia, retraso y muerte
Llevo 2 días conteniendo mi ira y frustración ante un iglesia cada día más retrógrada y alejada de la sociedad actual. Hace apenas unos días, una magnífica noticia salía en todos los medios: un niño con una enfermedad hereditaria había sido salvado de una muerte segura gracias al cordón umbilical de su nuevo hermano (llamado bebé-medicamento por los medios de comunicación). ¡Qué gran noticia! ¿verdad?
Y bien, llegó el sector más duro y cerrado de la Iglesia, los mandamás, los que están en comunicación con el Señor todo el día, para llamar indirectamente PECADORES a los padres por permitir esa “masacre”. ¿Qué masacre? Para el recién nacido, se hizo una selección de embriones (o algo así, no entiendo mucho del tema), de tal manera que el nuevo “hijo de Dios” naciera sin enfermedades (cosa que la Iglesia no tolera). Unos embriones se seleccionaron, pero los otros, ¡se desecharon! Qué masacre, cuánta vida se ha eliminado! Y decía ayer un cura en antena 3 en Espejo Público: “esque es inconcebible que se haya matado a sus hermanos embriones” (en fin, no tengo comentarios, no me pondré a llorar por el fallecimiento de mis hermanos embriones). Cuando le preguntaron si hubiera dejado morir al niño, daba vueltas al tema sin ser concreto en su respuesta. Mi opinión es que sí que hubiera dejado morir al enfermo para no pecar e ir al infierno (me provoca risa).
Y yo ahora me pregunto: ¿no es la iglesia partidaria de la vida? ¡ellos lo están diciendo continuamente! ¿no es la Iglesia la que nos enseña a compartir? ¿COMPARTIR VIDA? Bien, entonces… ¿por qué un bebé no puede compartir su cordón umbilical para COMPARTIR VIDA con su hermano? Sin comentarios.
Y ahora, con lo del aborto y demás, sacan una campaña donde se dice que el lince ibérico está protegido, y a los niños no. Parece que se están masacrando a los niños en este país. ¿Y qué es lo que se ha hecho? SALVAR LA VIDA DE UN NIÑO. Por favor, ¿cómo se puede decir que se está desprotegiendo a los niños, cuando los avances y progresos de la ciencia está salvándoles? ¿Cómo se puede ser tan radical, cegato, obsesivo, con estas absurdeces?
Y la mayor pregunta: ¿quién es la Iglesia para decirnos a nosotros, seres inteligentes, lo que tenemos que hacer? ¿Quién es para juzgarnos? NADIE
Siempre pienso que cómo les gustaría quitarse el cinturón y castigar en nombre de Dios a todos los “pecadores”, con esa cara anciana de expresiones de rabia y miradas de desprecio. Viva el progreso, fuera la Iglesia
http://www.conferenciaepiscopal.es/actividades/2009/marzo_16.html
http://www.adn.es/ciudadanos/20081017/NWS-0917-obispos-denuncia-bebe-medicamento-eliminacion.html
Despenalización de la homosexualidad
Francia pretende solicitar ante la ONU la despenalización mundial de la homosexualidad. Estoy totalmente de acuerdo en esa medida.
Reflexionando un poquito, podremos llegar a intuir que países como Irán, Arabia Saudí, Yemen, el sector más fanático de Nigeria, posiblemente China, o algunos estados de los EEUU se encontrarán incómodos ante esta propuesta. Es lógico, pero habrá que luchar contra ello.
Por supuesto, antes de las reacciones previsibles de todo este conjunto de países, ya ha llegado hasta nosotros la rápida negativa de la organización más conservadora en el mundo occidental: la Iglesia (no es que me esté cebando con ellos últimamente, es que lo dejan demasiado fácil).
El representante del Vaticano en las Naciones Unidas, Celestino Migliore, ha saltado como una rana acechada ante la idea de que ser homosexual deje de ser delito en el mundo. Teniendo en cuenta que sus supuestas convicciones morales les llevan a amar incluso al enemigo, no puedo por menos que subrayar el hecho de que son supuestas, esas convicciones. Como bien decía Fernando Manero en un comentario al post anterior, es increíble la hipocresía que es capaz de proyectar la cúpula de la Iglesia católica. No debería a estas alturas sorprendernos, es cierto, pero es que es como mínimo curioso que unos defensores de una moral universalizable caigan tan fácilmente en la doble moral.
En resumen, que volvemos a lo que os contaba ayer: los valores. ¿Qué os parece más importante, una formación en valores que nos enseñe a respetar a todos los seres humanos independientemente de su condición social, religiosa, política, racial, sexual, etc., o una moralidad que cae en hipocresías difícilmente salvables excepto por criterios morales introducidos ad hoc y con poca sustancia? Yo lo tengo claro. Mi convicción en los beneficios de los derechos humanos me lleva a discrepar frontalmente con este tipo de visiones morales de la Iglesia.
A vueltas con el laicismo
Los mejores comentarios sobre el laicismo, la aconfesionalidad, y todos estos temas tan recurrentes, los voy encontrando en las diferentes viñetas de los periódicos.
Ayer salió ésta en Publico:
Creo que Fontdevila deja muy claro algo que todos debemos intuir ya: la Iglesia católica se niega a perder la relevancia y la primacía que durante tanto tiempo ha tenido en nuestro país. Y se intenta mantener en primera línea gracias a sus privilegios en el sector de la educación.
Esto me lleva al punto que quería tratar hoy: la educación o la formación. Muchos oiréis por ahí el debate sobre la idea de educación frente a la de formación. Se supone que educar se diferencia de formar en su caracter más neutro con respecto a valores o a opciones morales, por ejemplo. Se supone que una buena educación permite que cada persona sea capaz de elegir entre las encrucijadas diversas que surgirán en su vida, y que lo hará reflexionando gracias a la educación recibida.
En ese aspecto, afirmo que me siento más cercano a los que quieren educar para que la gente aprenda a pensar que a los que pretenden formar para que todos piensen lo que unos pocos quieren. Dadme librepensadores, yo no quiero marionetas.
Eso sí, tampoco esto significa que no haya una formación en valores detrás de esta idea de educación. Es decir, el hecho de querer que los ciudadanos del futuro sean librepensadores ya es una decisión que implica una formación en valores. Los derechos humanos, la democrácia y su ética, el respeto a la diferencia y la defensa de la igualdad de derechos y oportunidades es un código de valores. Por tanto, sí, me afirmo también partidario de una formación en valores siempre que estos sean los que considero más beneficiosos en las sociedades modernas.
Entonces, ¿qué hace la Iglesia? Intenta acaparar la formacion en valores, para que sea la moral cristiana, en particular la católica, y no otra, la que prevalezca en las mentes de los futuros ciudadanos. Hablando en plata: si no pueden imprimir en las mentes de los niños los valores que ellos quieren, se quedan sin clientela futura.
Ahora me podríais decir: ¿no es eso mismo lo que trata de hacer el sistema educativo que defiendes? Pues sí. Pero la diferencia, como casi todo en esta vida, es que considero, de manera subjetiva, por supuesto, pero también reflexionando, razonando, y de manera objetiva, que la formación en los valores que forman la espina dorsal de nuestra sociedad es mucho más necesaria (de hecho es imprescindible) que la formación en valores católicos. ¡Ojo!, que una cosa no quita la otra, pero que la otra no puede sustituir a la una. Porque serás católico, protestante, musulmán, budista, hindú o ateo; pero lo que no dejarás de ser es ciudadano de una democracia. Y como dije ya hace tiempo, por delante de la constitución y de los derechos humanos, no está ni Dios.
Laicismo y educación
Hace no demasiado tiempo traía de nuevo el tema del laicismo y la aconfesionalidad a discusión en el blog. Conocéis de sobra mi posición, pero la recordaré para los que pudieran ser nuevos. Me declaro a favor de un estado garante de los derechos básicos de libertad religiosa, sin discriminaciones, ni positivas ni negativas, hacia ninguna confesión determinada. Me declaro, por tanto, a favor de un estado laico, aconfesional, y totalmente neutro en los asuntos religiosos. Denuncio por ello el concordato que el Estado español mantiene con el Estado vaticano. Denuncio la posicione favorable que se le otorga al catolicismo en nuestro país. Denuncio la confesionalidad de instituciones y actos públicos. Y defiendo, por encima de todas las cosas en este término, que la educación pública esté exenta de cualquier inclinación religiosa.
Por tanto, comprenderéis que me alegre profundamente de que en Valladolid, en el colegio Macías Picavea, se hayan retirado los símbolos confesionales herederos de una tradición anticuada y obsoleta como es la educación pública confesional. Y sobre todo cuando los que ajos comen, se pican y mucho. Poco a poco, se van ganando libertades y se va construyendo una sociedad más tolerante y moderna.
Ejercito católico de un país aconfesional
Leo en El Pais un artículo interesantísimo. Cierto que no es nuevo que se hable de la separación iglesia-estado, pero siempre se suele incidir en la educación (obviamente es el punto más importante y urgente). Sin embargo, es importante hacer notar la situación un tanto anticuada de la institución pública de las Fuerzas Armadas.
Se le presupone a un estado aconfesional (no usaré “laico” porque la constitución no lo usa), se le supone, digo, una plena separación de cualquier confesión religiosa organizada de los estamentos e instituciones públicas. Sin embargo, como denunciamos muchos convencidos de la necesidad de la aconfesionalidad, resulta que en actos variopintos y diversos de nuestra democracia, así como en instituciones como el ejército, no se cumple ese requisito.
Y ejemplifico: tuvimos un debate inicialmente muy intenso pero desgraciadamente desaparecido a raiz de la inclusión de símbolos religiosos en la toma de posesión de los altos cargos del gobierno. Se protestó, pero bajo el paupérrimo argumento de que “no hacía daño a nadie”, se fue alejando la idea de eliminar biblias y cricifijos de las promesas de los altos cargos (y añado coránes, torás, estrellas de David o medias lunas, para que nadie diga que soy anticristiano); además, se lleva un tiempo oyendo sottovoce las protestas de algunos por la existencia de “funerales de estado”, acontecimientos que no tienen sentido alguno, ya que el estado no tiene confesión, y el señor Rouco no tiene cargo alguno para estar hablando de la muerte de nadie en nombre del estado. Como colofón, se debatió un poco (solo un poquito, nada más) sobre el vergonzoso acto de inicio del año judicial, en el que lo primero que hicieron fue oir misa.
Ahora, después de observar como la iglesia consigue introducirse por las rendijas de una aconfesionalidad mal sellada, observamos cada semana santa como unos funcionarios públicos, en su labor como tales, pasean a hombros imágenes de santos y vírgenes, mandados por un general de división (sí, GENERAL DE DIVISIÓN, ni más ni menos) cuyos méritos para alcanzar tan alto puesto en una institución pública son irrisorios desde el punto de vista militar: ser cura.
¿Podemos quedarnos quietos viendo esta flagrante vulneración de uno de los principios constitutivos de nuestra democracia?
Tal vez deberíamos preguntarle al nuevo arzobispo castrense, el General de División Juan del Río, que también es el responsable de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (a lo mejor es el que se dedica de la línea ideológica de la COPE) qué opina de todo este asunto.
Como no podemos preguntarle al señor general, ni a ninguno de los obispos (no creo que les sentara muy bien que lo hiciéramos), pues os lo pregunto a vosotros: ¿qué opináis?
Qué chispa tienen algunos
Algunos os estaréis preguntando ¿qué pasa contigo tío, que no te metes con los curas por lo de los nuevos pecados? Estaba esperando. Suponía que podía tratarse de una inocentada. Deseaba que no fuera cierto, que fuera una macabra broma de estas gentes, tan dadas al sentido del humor un tanto tétrico.
Pero no. No era broma. Nuestros querido amigo el Papa Benedicto XVI ha dicho que ser rico a costa de otros es pecado. He esperado un tiempo para ver si cambiaba de opinión. Pero ha llegado el momento de explayarme en mis críticas.
¿Se les ha ido la pinza? No es que me queje por su iuncongruencia, como se puede ver en la foto, con ese adorable ancianito persigue herejes vestido con su propio peso en oro, plata y telas carísimas. Es que esta gente sale cada dos por tres diciendo que hay que luchar contra la pobreza en el mundo.
Y yo digo… con lo que cuesta solo uno de los anillos que se pone este señor, podría financiar un programa de construcción de hoispitales, o un sistema de riego, o vacunas para medio país en África.
Yo, si fuera católico, me sentiría indignado. No es justo que estos señores representen la herencia de un tipo tan majo como Jesús. Para una vez que dicen algo bueno, como lo de que ser rico A COSTA DE LOS DEMÁS, es pecado, ellos no hacen ni puñetero caso.
Y luego piden que no se ayude a Amnistía Internacional por considerarles pro-abortistas.
Qué chispa tienen algunos.
LA JUNTA ISLÁMICA
Como todos sabéis, soy una persona muy interesada en la cultura del mundo musulmán. Poco a poco voy descubriendo cosas de su historia y su religión, de su filosofía, y de su lenguaje, que estoy aprendiendo muy despacio. No soy un defensor de las doctrinas musulmanas, ni mucho menos, pero el pequeño hombre bueno idealista que llevo en mi interior me obliga a defender en ocasiones a los que no tienen demasiada proyección. Es decir, que a veces me sale el defensor de los debiles que llevo dentro. Gascón sabrá de eso, pues tiene experiencia copn Amnistía Internacional.
En definitiva, y a lo que iba. Suelo torturarme un poco en mi masoquismo político y visitar diversos blogs que hablan de política y cosas varias. Y está claro que últimamente la noticia del momento ha sido el temita obispos vs. PSOE. Algunos comentaristas cercanos al PP han hecho notar su disgusto al ver que los periodistas se meten mucho con los obispos por posicionarse ante las elecciones y pedir el voto por el PP (se que no es una petición explícita, pero a nadie se le escapa). Y uno de los argumentos (ad hoc) que han usado es que no se meten de igual forma con la Junta Islámica, que se ha posicionado a favor de PSOE o IU.
Yo he tenido la temeridad de contestar a alguno de ellos, temblano en mi fuero interno no sea que me excomulguen… Y les he dicho que, en mi opinión, no nos estamos metiendo con los obispos por pedir el voto por el PP. A parte de ser lícito que lo hagan, no es ninguna novedad. Nos metemos con ellos por su hipocresía, cinismo, y dureza cementil de rostro. ¿Cómo es posible que defiendan el amor a todas las criaturas de Dios y pongan a parir a la mitad de ellas por ser seguidoras del partido “equivocado” y no defender los “intereses de la sociedad cristiana”?
Y en cuanto a la Junta Islámica, en este caso, lleva siglos de ventaja a la Conferencia Episcopal, porque han pedido el voto responsable para la igualdad de todas las confesiones, para la laicidad del estado, y la libertad de culto. Creo que algunos de esos (como la libertad de culto) son valores que promovía el mismo Jesucristo.
Pero claro, preguntale a un obispo, que te saldrá con que lo de que hay que votar al PP porque el PSOE ha negociado “políticamente” con terroristas viene en el evangelio.
Si alguien lo ha visto, que me envíe la reseña, capítulo y versículo, por favor.
HERMANOS, A VOTAR TODOS JUNTOS
Los obispotes han sacado su carta habitual en estas fechas previas a las elecciones generales, con el fin de “ofrecer algunas consideraciones que estimulen el ejercicio responsable del voto”, según ellos mismos dicen. Como hoy no me apetece devanarme los sesos demasiado para buscar mordaces críticas y sarcasmos elaborados, solo voy a hacer algunas citas textuales del documento en cuestión (las cursivas son propias del original, así que yo resaltaré lo que me parezca interesante con negrita):
“Es preciso afrontar – señala el Papa – con determinación y claridad de propósitos, el peligro de opciones políticas y legislativas que contradicen valores fundamentales y principios antropológicos y éticos arraigados en la naturaleza del ser humano, en particular con respecto a la defensa de la vida humana en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural, y a la promoción de la familia fundada en el matrimonio, evitando introducir en el ordenamiento público otras formas de unión que contribuirían a desestabilizarla, oscureciendo su carácter peculiar y su insustituible función social”.
“No es justo tratar de construir artificialmente una sociedad sin referencias religiosas, exclusivamente terrena, sin culto a Dios ni aspiración ninguna a la vida eterna”.
La asignatura [...] Educación para la ciudadanía, que lesiona el derecho de los padres – y de la escuela en colaboración con ellos – a formar a sus hijos de acuerdo con sus convicciones religiosas y morales.
“Una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político”.
“La Iglesia reconoce, en principio, la legitimidad de las posiciones nacionalistas que, sin recurrir a la violencia, por métodos democráticos, pretendan modificar la configuración política de la unidad de España. Al mismo tiempo, enseña que, también en este caso, es necesario tutelar el bien común de una sociedad pluricentenaria y – en palabras de Juan Pablo II a los obispos italianos – “superar decididamente las tendencias corporativas y los peligros del separatismo con una actitud honrada de amor al bien de la propia nación y con comportamientos de solidaridad renovada” por parte de todos. Hay que evitar los riesgos de manipulación de la verdad histórica y de la opinión pública en favor de pretensiones particularistas o reivindicaciones ideológicas”.
“Que el Señor ilumine y fortalezca a todos para actuar en conciencia y conforme a las exigencias de la convivencia en justicia y libertad.”
Han estado realmente finos y moderados en sus comentarios, como se deduce de la ausencia de apelativos como “enfermos” o “diabólicos” hacia los homosexuales o los socialistas. Es de agradecer, como también es de agradecer que exista un documento que podamos utilizar como programa electoral de la Conferencia Episcopal.
Obviamente, si los católicos siguen las recomendaciones de sus jerifaltes, seguirán siendo buenos católicos, pero tendré mis razones para dudar de que sean buenos cristianos. Claro que, se me olvidaba que no hablamos de religión o moral, sino de política. Es que tengo una memoria… O puede que sea un manipulador, y esté tergiversando la “verdad histórica” (aun no se lo que es eso) y la opinión pública en favor de pretensiones particularistas o reivindicaciones ideológicas. Debería tomar ejemplo de la docta Iglesia, que nunca hace, hizo o hará tal cosa, como demuestra su neutro e imparcial comunicado.
Un saludo a todos, y perdonad porque al final he mentido, y si que tengo fuerzas para comentarios sarcásticos.


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