Elogio de Diego
Son días difíciles en nuestra ciudad para el desarrollo de la cultura actual. Las obras de arte contemporáneas, recién salidas del horno del artista, tienen complicado el abrirse paso, sobre todo en lo que a música se refiere. Sin embargo, y por suerte, tenemos en Valladolid a un comprometido intérprete de la música contemporánea, conocedor de la misma y de sus autores, y de una sensibilidad manifiesta en lo que a la elección de las mismas se refiere.
Ayer acudí a un concierto de Diego Fernández Magdaleno, en el que, además de encontrar a buenos amigos que comparten el mutuo interés por la creación musical contemporánea, pude escuchar una serie de obras de compositores actuales, como Acilu o García Álvarez, además de piezas de Albéniz en este año en que conmemoramos la fecha de su muerte.
Diego, tras unas palabras introductorias, se acerca decidido al piano. Es grande en muchos sentidos, pero el primero y más claro, en el físico. Su figura domina el piano de tú a tú, y su ataque en la primera obra, rápido y seguro, parece conducir a un despliegue fastuoso de virtuosismo en una obra de bombo y platillo. Sin embargo, de su gran figura surge la delicadeza que nos invita a sumergirnos en un cálido ambiente infantil con la interpretación de una bellísima canción de cuna.
A lo largo del concierto, hilvanados magistralmente, se suceden episodios de intensidad y tensión con periodos de relajación y serenidad. Todo ello de las mano, o mejor dicho, de las manos, de un hombre que vive del piano, lo cual es mucho en nuestro tiempo. Pero no solo eso, sino que vive del piano contemporáneo, de obras que, como él señalaba, acaban de ser compuestas unos meses atrás. Este contacto con la creación musical que nos ofrece Diego es a la par que interesante, necesario. Una sociedad culta no puede huir hacia el pasado en su creación artística, tiene que renovarse y ofrecer las obras aun calientes de los compositores que pueden, como Francisco García Álvarez, acudir a recibir los aplausos del público tras la interpretación de una de sus piezas.
Gracias, Diego, por acercarnos a la música y a los músicos de nuestros días.
Valladolid y el mundo blog
Ayer se produjo la presentación del último libro de Diego Fernández Magdaleno, Razón y Desencanto, en el Patio Herreriano.
Fue un entrañable acto en el que se reunieron muchos amigos y seguidores de Diego. Por mi parte, me sirvió para volver a saludar, no solo a Diego, sino a Roberto Sanz, y para conocer por primera vez en persona a Pedro Ojeda y a Amador Sánchez, lo cual me produce un placer grandísimo. El mundo de internet es fantástico, pero no hay nada como un buen apretón de manos.
La noche se despidió con la promesa de una reunión de bloggeros vallisoletanos, tomando ejemplo de la que tuvo lugar no hace mucho entre los burgaleses.
Os recomiendo a todos la lectura de este libro, un diario de los años 2005 y 2006 en el que Diego vuelve a abrirnos sus reflexiones y sus sentimientos como hiciera anteriormente con El tiempo incinerado.
Red de creación literaria
Amigos, existe vida inteligente en el planeta. Os voy a mostrar un enlace a un interesante proyecto. Se llama Red de Creación Literaria, y va por su segunda edición.
Se trata de varios aficionados a la escritura que, partiendo de un lugar común, un tiempo común, y un acontecimiento significativo, elaboran historias que se pueden ir entrecurzando. Os recomiendo a todos que os paséis a echar un ojo al tema. Merece la pena.
Huelga decir que yo también escribo (no me pierdo estas cosas por nada del mundo). Espero que os guste.
Otro Septiembre
Llega Septiembre, y siguiendo la linea de Ahypnos, yo también haré un post sobre ello.
A mí sí me gusta la melancolía otoñal de Septiembre, ese anticipo de la estación ocre, y esa despedida al calor, deseando que vuelva al año siguiente.
Comienza todo de nuevo, siempre es una vuelta a empezar. Para no decir muchas típicas referencias a Septiembre, lo que voy a hacer es enseñaros una poesía que ya va a cumplir su segundo Septiembre, y que tenía colgada en El otro lado: Poesías. Queda claro que se llama Septiembre.
Septiembre opaco en mi ventana,
fuerza vana del verano
que perece negro en el camino.
Caos de otoño en tonos ocres,
fotogramas de nostalgia,
paz serena de lo muerto
y frio viento podador.
Granate ritmo de lo eterno
que sobrevive sin la vida,
dando aliento a lo que fluye
sin vergüenzas ni camelos.
Septiembre opaco en mi ventana,
río cálido de verano
que perece irremisible en el destino.
El ombligo del mundo
Como podréis ver, en la barra lateral en la que encontráis los enlaces a los blogs que suelo visitar, hay un nuevo link: Desde el Ombligo del Mundo, otro blog de mi amigo Borja Santos Porras. En él, relatará su segunda aventura en Ecuador, donde volverá a trabajar para las Naciones Unidas, ayudando a aquellos que por desgracia han sufrido los embates de la naturaleza.
Borja es todo un personaje. Un gran aficionado al mundo del Blog, un pianista, un ingeniero de telecomunicaciones, un intelectual, en pocas palabras. Es amigo mío desde hace relatívamente poco (la maravilla de los conciertos en el auditorio es que cada día conoces a alguien nuevo). Lo que más recalcaría sobre su personalidad es su afán de aventura, y sus ganas de ayudar. No nos encontramos a demasiadas personas que estén dispuestas a marcharse al otro lado del mundo para ayudar a otros.
Yo, por mi parte, seguiré sus aventuras en su nuevo blog, sin dejar de visitar los otros tres (especialmente Jumping Pictures, divertido rincón donde encontramos fotografías de amigos saltando en diferentes lugares del mundo).
Os invito a todos a que paséis por ss blogs. Son entretenidos, y nos descubren unas cuantas cosas que deberíamos saber.
Suerte, Borja, trabaja mucho y diviertete.

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