PERIDOXA

Misterio – Javier Sanz Fernández

Publicado en “Gárgola Vacas, Revista de pensamiento y filosofía”, edición de 2005

 

El silencio es un bien preciado allí, de donde venís.

Aquí el silencio es un martirio.

Quizás sea porque se odia lo que se tiene ante la perspectiva de tener algo diferente.

Pronto te darás cuenta que aquí no necesitarás esa banal esperanza de encontrar algo nuevo. Este lugar, si es que se le puede definir así, es algo perenne. Nunca cambia, nunca se modifica nada, nunca pasa nada que no haya ocurrido antes.

Te preguntarás cómo es posible entonces que tenga esta conversación contigo. Realmente tiene una explicación sencilla, pero si te la explicara no lograrías entenderla.

Es un misterio.

Allí de donde vienes, los misterios son como juegos, como cuestiones que se quedan en el aire para ver si alguien es capaz de encontrar la solución.

Aquí no, los misterios son misterios siempre, por la simple razón de que nada cambia. Si quieres quedarte mas tranquilo, te explicaré que lo que tú llamas cambio, o al menos lo que te parece el cambio, viene asociado irremisiblemente con el tiempo.

Nada puede cambiar si no existe el tiempo. Y eso es más o menos lo que pasa aquí.

La idea de tiempo que tenéis en vuestro mundo es algo absurdo aquí. No existe el tiempo, por lo tanto, esta conversación que estamos teniendo no es una conversación en los términos en los que lo definís en tu lugar de origen, sino que es algo así como un instantáneo pero eterno cambio de información.

Pero no quiero marearte con explicaciones de lo que es o no es tal o cual cosa. Solo intenta pensar en que ahora no eres.

Estas muerto, siento comunicártelo.

No te preocupes, no te alteres, no llores o busques una razón para lo que ha pasado. No sé cómo ni cuando a ocurrido así que es absurdo que me preguntes por lo que te ha pasado, pero si quieres mi opinión, seguramente has muerto en la cama de un hospital, inconsciente desde hace semanas, puede que en coma, o algo así. Seguramente has muerto mientras se suponía que el resto del mundo dormía, y tus seres cercanos, si es que tenías alguno, no se habrán dado cuenta de tu muerte hasta la mañana siguiente. Pero solo es una suposición. La muerte es curiosa, a veces llega de las formas más ridículas.

Sé que te resulta extraño esto, porque no estás acostumbrado a hablar sobre la muerte. Hay gente que diría que eso es un defecto, el evitar hablar de la muerte, etc., etc. Probablemente si, pero a mi no me importa, realmente, porque todo lo que hayas hablado o lo que hayas hecho o escrito o cualquier acto que hayas llevado a cabo es indiferente.

No estoy diciendo que tu vida no haya servido de nada. Puede que hayas hecho algo memorable. A lo mejor has sido un científico importante que ha desarrollado alguna teoría para explicar el mundo, pero eso da lo mismo, no sirve de nada cuando estas muerto, como puedes darte cuenta ahora.

Es algo inevitable, no te tortures con la idea de que lo más posible es que hayas muerto sin hacer algo grande.

Le pasa a la mayoría de la gente. Hay pocos que puedan decir que han hecho algo trascendente.

Siempre te quedara el consuelo de los que dicen que lo más importante en la vida es vivir. En cierta manera tienen razón, hasta unos instantes antes de darte cuenta que te mueres.

Consuélate como quieras, si es que quieres consolarte. Yo no estoy aquí para poner un hombro y que llores, así que hazlo por ti mismo si lo deseas.

Te estarás preguntando que haremos ahora. Bueno, eso es algo estúpido aquí, porque, como te dije, aquí no existe un antes, un ahora o un después. Ni siquiera existe un aquí.

Para muchas personas, es inevitable, es necesario creer que existe algo después de su muerte. Para otros, es reconfortante decir que no existe nada, porque creen que así se ayudan a vivir mas intensamente. Pero lo que pasa en realidad es que ni unos ni otros son más que unos ignorantes.

Y no me malinterpretes. No digo esto peyorativamente. La ignorancia no es mala. De hecho hay muchos que dicen que es igual a la felicidad. Yo solo digo que es algo implícito a la naturaleza de todas las cosas. Ser ignorante. Además, por mucho que se intente remediar, siempre se será ignorante. No hay nadie allí, en el mundo de los vivos, que sepa todas las cosas, y nunca nadie lo sabrá.

Entre otras explicaciones, porque lo que llamamos sabiduría, o conocimiento, o como quieras definirlo es un invento humano. No el hecho de conocer, por supuesto, sino el hecho de querer conocer, de ansiar conocer.

No es ni bueno ni malo. Es otra cosa inherente a la naturaleza de los humanos.

Los humanos os planteáis cuestiones gigantescas que intentan poner en duda hasta la misma existencia del universo, y pretendéis hacer como si esa cuestión fuera una duda existente en la naturaleza misma, y os creéis los elegidos para resolverla. Pero no os engañéis. La duda no esta en la naturaleza ni esta en ninguna parte. No es algo que haya existido desde siempre. No existe un principio ni un final a esa duda que no este dentro de la mente de cada uno de los humanos. No existe otra criatura en el universo que se pregunte el por qué de las cosas. Muchas se preguntan el cómo, el cuándo, el dónde… pero los humanos se preguntan el por qué, y lo que es mas curioso, el quién.

La duda es el principio del conocimiento, pero vuestra duda es el principio de algo que, aun siendo creación vuestra, habéis divinizado y ensalzado de tal forma que ha adquirido cuerpo propio, y os oprime u os acaricia dependiendo de vuestro trato hacia él. Habéis creado la ciencia. La definís como un ente superior, una actividad divina, un oficio complicado, reservado a lo mejor de vuestro mundo, pero olvidáis por momentos que no es mas que una creación vuestra para intentar saciar la sed de explicaciones que requerís continuamente. Y cuando la ciencia es incapaz de saciaros, recurrís a la religión, que no deja de ser una especie de ciencia que intenta resolver los problemas sobre lo que ni siquiera sabéis hacer preguntas. En algunas ocasiones de vuestra historia los habéis mezclado, y no se ha podido dudar de nada mundano hasta que las habéis separado.

Ahora te darás cuenta de que no sirve de nada todo ese proceso de duda, pero es algo inevitable. Los humanos veis algo y os preguntáis como funciona, por qué está donde está, de qué esta hecho, quién lo ha hecho, etc. Es una actitud un tanto estúpida, puesto que sabéis que nunca podréis responder a todo eso, porque para encontrar una respuesta hay que saber hacer la pregunta, pero ni siquiera sirve de nada hacer una pregunta cuando lo que deseas no es una respuesta, sino una excusa para seguir preguntando. Quizás te resulte difícil de comprender, pero es que tu mente no está diseñada para comprender la verdad, sino que está diseñada para cuestionarla.

Y eso es algo maravilloso, porque si no, vuestra existencia seria de lo mas aburrida. Y otra de las cosas que necesitáis es entreteneros. Ya sea con juegos triviales, o con preguntas tan grandes como el universo mismo, necesitáis trabajar en algo. Por eso ninguno de los que venís aquí sonreís, porque aquí no hay nada nuevo, no hay preguntas ni respuestas, no hay trabajo, no hay nada, porque esto no existe, no es algo que podáis definir, tocar o alterar, no es nada.

Así que, como decís allá, descansa en paz, porque nada, absolutamente nada, te va a molestar.

Escribe un comentario