Consumo
Hoy me gustaría plantearos una reflexión sobre el capitalismo feroz, pero no criticando el sistema en sí, sino nuestraactitud hacia el mismo, y en particular nuestra actuación con respecto al consumismo.
Buena parte de los problemas que surgen en las familias de las sociedades capitalistas es causa del endeudamiento, que también, por desgracia, es el fundamento del propio sistema. Pero, ¿cómo nos enfrentamos al consumo? ¿Consumimos más de lo que necesitamos? Es obvio que sí. Vivimos muy por encima de nuestras necesidades, y, cuanto más tenemos, más queremos. Nuestras posesiones materiales son amplísimas, y nos acostumbramos a querer todo lo que vemos, y a no conformarnos con lo que necesitamos. Somos unos caprichosos. Y yo, el primero. Me gusta tener una buena conexión a internet, un buen ordenador, un montón de libros que podría alquilar en la biblioteca pero que prefiero comprar, un disco de música con el que me he encaprichado. Prefiero freír un huevo con aceite de oliva virgen que con aceite de girasol, o ducharme gastando más agua caliente que la que necesitaría. Me gusta comprarme una cámara de fotos de ciento treinta euros que una de cincuenta, o viajar en el AVE antes que en Regional.
Somos unos caprichosos, en suma. Y que lo seamos las personas para quienes nuestros caprichos son, por nuestros ingresos, mínimos, pase. Pero que lo sean las personas que se permiten trajes de seiscientos euros, o opa interior de cincuenta euros, o mansiones nuevecitas en medio del pinar de Antequera, es un capricho que, a la larga, pagamos todos.
Y todo esto sin contar con que nuestros caprichos, que aumentan lo que necesitamos del planeta para sufragarlos, nos están llevando a la destrucción irremisible de nuestro medio. El territorio en el que vivimos es lo único que tenemos, y debemos cuidarlo. “Consumo”, en éste ámbito, me remite más a aquello que se quema y desaparece que a aqullo que gastamos en nuestro beneficio.
Quizá la solución es la educación. Quizá la salida a esta crisis del sistema capitalista reside en educar para que las personas aprendan a conformarse con lo que necesitan.
Conferencia sobre los Derechos de las Mujeres
Aprovecho este espacio para hacer publicidad de un importante evento. Mañana tendremos con nosotros en Valladolid a Claudia Paz, importante activista de los Derechos Humanos en Guatemala, que ha trabajado para el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, ha sido consultora de la Misión de Naciones Unidas para Guatemala y ha participado en las investigaciones de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico de Guatemala. Dará una conferencia, organizada por Amnistía Internacional, sobre los derechos de las mujeres en Sudamérica. Creo que es una oportunidad única que quienes puedan deberían aprovechar.

Conferencia: Derechos de las Mujeres. Mecanismos Internacionales de Protección y Situación en Sudamérica.
Fecha: viernes, 27 de marzo, a las 19:30
Lugar: salón de actos de Caja Círculo, en C/ Rastro, 4 (Valladolid)
Naturaleza
No me resisto a poneros otra frasecita que extraigo de un breve pero jugoso ensayo de John Stuart Mill, llamado La Naturaleza, en Alianza Editorial, Madrid 1998, pág. 36:
[...] las cosas son siempre lo que son, mientras que los hombres no son siempre lo que deberían ser.
Cada cuál que vea en ella lo que quiera, y cada cuál que saque sus propias conclusiones.
Toses, caramelos y niños coñones
El miércoles acudí al auditorio para ver un bonito concierto en el que se estrenaban un par de obras de un compositori chino y se interpretaba la noevna sinfonía de Dvorak. La música estuvo bien, la orquesta dio la talla, el director también… todo normal, exceptuando tres cositas que me llamaron la atención.
La primera, conocida de sobra por todos, el afán tosedor del público del auditorio, que no se conforma con toser entre movimiento y movimiento de las obras interpretadas, sino que buscan el momento de mayor delicadeza y suavidad de la música para soltar un buen tosido, a poder ser con su carraspeo. En todos los lugares ocurre, pero parece que Valladolid no solo tiene el estadio de la pulmonía, sino que también tiene el auditorio de los tísicos.
La segunda, la enervante costumbre de muchas abuelitas de sacar un caramelo justo cuando la obra está en su momento más maravilloso, regodearse en abrir el dichoso papelito, durante al menos medio minuto, llenando la sala de ese irritante sonidito de envoltorio; y no contentas con ello, las abuelitas se quedan doblando el papelito de las narices hasta que lo convierten en un pequeño cuadradito que pueden meter en su bolso con parsimonia y paciencia, lo cual significa otro medio minuto de riuditos.
Por último, la mala educación de los padres que no son capaces de educar a sus hijos de manera que respeten el silencio. Si al niño no le gustan los conciertos, lo siento por el pobre niño, qué se le va a hacer. Pero lo que no es de recibo es que los padres consientan contra huracanes y vendavales que el niño o la niña en cuestión no pare quietecito en su asiento, se quite los zapatos, cuchichee, se de la vuelta, y en definitiva, jorobe a todo el personal que se está dejando la pasta para poder disfrutar de un concierto en directo con un mínimo de calidad.
Palabras con maldad
“Una sola palabra tuya bastará para sanarme”. Me viene a la memoria esta parte de la eucaristía, una frase preciosa. Me viene a la mente porque la palabra de aquellos que se autoproclaman con pompa y circunstancia los herederos de Jesús y de sus enseñanzas, tienen mucho poder en el mundo, y sus palabras tienen un peso que es difícil de imaginar. Cuando esa palabra se usa para conciliar, para agradar, para buscar soluciones a los problemas del mundo, es una bendición, sin duda. Sería maravilloso que el papa dijera en público que los fanatismos religiosos son el cancer de la sociedad moderna, o que la investigación en células madre es un acto bueno que busca sanar a los hombres.
Sin embargo, cuando las palabras se usan para mentir, y esas mentiras quiebran el trabajo de aquellos que de verdad quieren acabar con el sufrimiento innecesario de muchas personas en el mundo, solo podemos sentir repulsión y asco.
El Papa de Roma, Príncipe de los Cristianos, y por lo que veo, aspirante a Rey de los Mentirosos, ha ejecutado una malévola acción que ha tenido menos repercusión pública de la que debiera. Lo recoge muy acertadamente elperiodico.com en su titular: “El Papa advierte a África de que el condón “agrava” el azote del sida”.
No sé por donde empezar. Creo que lo más lógico sería comenzar por acordarme de toda la familia que engendró a semejante personaje, y de toda la familia que semejante personaje pudiera enjendrar. Compadecer a ambos grupos por pertenecer a la misma sangre que éste señor. Pero no lo haré, porque mi educación aun me impone un respeto por las personas que dicen representar o más bien dictar los designios de millones de personas en este planeta. Por lo tanto, paso a mi segunda opción: criticar esa afirmación. Por supuesto, criticarla porque es una falacia, es una mentira de las más gordas, es un acto de crueldad y casi podríamos decir un atisbo de genocidio. Suena impresionante, pero me explicaré.
Es una falacia, porque es mentira, y el papa lo sabe, que el condón “agrava” el sida en África. El condón, mal que les pese a los dirigentes católicos, que se vé que solo utilizan sus capacidades masculinas para orinar, es la medida más util contra la propagación del sida. Por supuesto, responderán muy contentos que la mejor medida es no mantener relaciones sexuales, pero yo les responderé que si quieren poner a prueba su resistencia a los instintos naturales, me parece bien, pero que no pretendan que todos los habitantes del universo lleven cinturón de castidad y ellos guarden la llave.
Es un acto de crueldad hacia muchas personas. En primer lugar, es un acto de crueldad hacia los millones de afectados de sida en el mundo entero, que desgraciadamente morirán sin remedio. Es un acto de crueldad para los miles de personas que trabajan (éstos sí, no como otros), para aplacar el sufrimiento de la gente. Médicos sin Fronteras, o Ayuda en Acción, o cualquier ONG con sanas pretensiones que circule por África, sabe lo duro que es que los habitantes del lugar desechen las supersticiones y asuman que el preservativo es una medida útil que les salvará de contraer el sida. Que el mensajero de Dios diga lo contrario devalua el trabajo de tantas y tantas personas durante años.
Es un atisbo de genocidio porque del correcto uso de medidas como el preservativo depende la supervivencia de un continente entero. África agoniza presa del sida, y una de las personas que tiene más influencia en la materia, acaba de dar un espaldarazo a la desgracia y a la muerte con sus palabras.
Si para ésto ha ido a África, mejor que se hubiera quedado en su palacete. Personalmente, a medida que observo nuevas actuaciones de este tipo de personas, me repugna más la cúpula dirigente del colectivo católico, y me apena más las personas que de verdad creen en cosas tan bonitas como que todos somos iguales, y que debemos amarnos entre nosotros.
John Stuart Mill dice en su ensayo La Naturaleza que “según el credo de la mayoría de las confesiones cristianas (aunque, desde luego, no según Cristo), el hombre es malvado por naturaleza”. Comienzo a estar seguro de que en muchos casos ésto se cumple como que mañana saldrá el sol en un mundo azotado por el sida.
Ciencia, progreso y vida vs Iglesia, retraso y muerte
Llevo 2 días conteniendo mi ira y frustración ante un iglesia cada día más retrógrada y alejada de la sociedad actual. Hace apenas unos días, una magnífica noticia salía en todos los medios: un niño con una enfermedad hereditaria había sido salvado de una muerte segura gracias al cordón umbilical de su nuevo hermano (llamado bebé-medicamento por los medios de comunicación). ¡Qué gran noticia! ¿verdad?
Y bien, llegó el sector más duro y cerrado de la Iglesia, los mandamás, los que están en comunicación con el Señor todo el día, para llamar indirectamente PECADORES a los padres por permitir esa “masacre”. ¿Qué masacre? Para el recién nacido, se hizo una selección de embriones (o algo así, no entiendo mucho del tema), de tal manera que el nuevo “hijo de Dios” naciera sin enfermedades (cosa que la Iglesia no tolera). Unos embriones se seleccionaron, pero los otros, ¡se desecharon! Qué masacre, cuánta vida se ha eliminado! Y decía ayer un cura en antena 3 en Espejo Público: “esque es inconcebible que se haya matado a sus hermanos embriones” (en fin, no tengo comentarios, no me pondré a llorar por el fallecimiento de mis hermanos embriones). Cuando le preguntaron si hubiera dejado morir al niño, daba vueltas al tema sin ser concreto en su respuesta. Mi opinión es que sí que hubiera dejado morir al enfermo para no pecar e ir al infierno (me provoca risa).
Y yo ahora me pregunto: ¿no es la iglesia partidaria de la vida? ¡ellos lo están diciendo continuamente! ¿no es la Iglesia la que nos enseña a compartir? ¿COMPARTIR VIDA? Bien, entonces… ¿por qué un bebé no puede compartir su cordón umbilical para COMPARTIR VIDA con su hermano? Sin comentarios.
Y ahora, con lo del aborto y demás, sacan una campaña donde se dice que el lince ibérico está protegido, y a los niños no. Parece que se están masacrando a los niños en este país. ¿Y qué es lo que se ha hecho? SALVAR LA VIDA DE UN NIÑO. Por favor, ¿cómo se puede decir que se está desprotegiendo a los niños, cuando los avances y progresos de la ciencia está salvándoles? ¿Cómo se puede ser tan radical, cegato, obsesivo, con estas absurdeces?
Y la mayor pregunta: ¿quién es la Iglesia para decirnos a nosotros, seres inteligentes, lo que tenemos que hacer? ¿Quién es para juzgarnos? NADIE
Siempre pienso que cómo les gustaría quitarse el cinturón y castigar en nombre de Dios a todos los “pecadores”, con esa cara anciana de expresiones de rabia y miradas de desprecio. Viva el progreso, fuera la Iglesia
http://www.conferenciaepiscopal.es/actividades/2009/marzo_16.html
http://www.adn.es/ciudadanos/20081017/NWS-0917-obispos-denuncia-bebe-medicamento-eliminacion.html
Estupidez
-Pero piense en la cuna de Dorian, en su posición, en su fortuna. Sería absurdo que se casase con alguien tan inferior a él.
-Dile precisamente eso si quieres que se case con esa chica, Basil. Entonces seguro que lo hará. Cuando un hombre hace algo perfectamente estúpido, es siempre por los más nobles motivos.
El retrato de Dorian Gray, Capítulo 6
Oscar Wilde
Valladolid en Fotos II

Iglesia de Santa María de la Antigua

Catedral Metropolitana de Valladolid - Fachada principal

Catedral Metropolitana de Valladolid -Torre y lateral inconclusos

Catedral Metropolitana de Valladolid - Detalle de la torre.
Otro gran paso
Por fin, ha ocurrido. Ayer, 4 de marzo, la Corte Penal Internacional (CPI) emitió una orden de arresto contra el presidente sudanés, Omar al-Bashir. Se le acusa de crímenes de guerra y de lesa humanidad en la región de Darfur, donde las milicias janjaweed, apoyadas por el gobierno, llevan masacrando a la población civil desde hace años. Según Amnistía Internacional, en Darfur se han cometido 300.000 homicidios, miles de personas han sido violadas y millones han sido desplazadas. Esta orden de arresto crea un precedente importantísimo, porque es la primera vez que se emite contra un gobernante que todavía se encuentra en el cargo.
Es cierto que se pueden poner muchas objeciones al optimismo que muestro aquí. Las autoridades sudanesas, por supuesto, se han negado a entregar a al-Bashir. E, incluso, se podría decir, puede que esto haya ocurrido con el presidente de Sudán, pero la justicia aún no es igual para todos y esto nunca podría ocurrir con el presidente de los Estados Unidos. Bueno, todo eso es cierto, hoy no se puede conseguir, pero ¿y mañana? ¿Y dentro de cien años?
Mi optimismo se debe a que este paso nos indica que, aunque muy lentamente, vamos en la dirección correcta. Tal vez en la época que nos ha tocado vivir nuestras esperanzas se vean frustradas más veces de las que se ven satisfechas, pero el hecho es que no estamos estancados, no estamos de brazos cruzados, cada vez se consiguen más cosas y lo que hoy le toca al presidente de Sudán dentro de cien años puede tocarle a cualquier presidente en el mundo. Lo más probable, como digo siempre, es que yo ni siquiera llegue a verlo. Pero la humanidad puede esperar hasta que llegue ese día, podemos esperar los siglos que hagan falta para verlo. No tenemos prisa.
Echar la vista atrás
Cuando asistimos a crisis como la actual, en la que se tambalea todo un sistema, en este caso el económico, solemos mirar atrás y ver lo que habían escrito antaño los grandes especialistas, para encontrar por lo general que las antiguas opiniones y reflexiones siguen vigentes en muchos temas, por mucho que algunos intenten desprestigiar lo anterior por el hecho de ser anterior. No seré yo quien defienda el argumento de autoridad a capa y espada, pero sí que me gustaría que hiciéramos de vez en cuando una revisión a los grandes de tiempos pasados.
Todo esto viene a colación a causa de una conversación, breve, pero interesantísima, con Fernando Manero. En ella discutíamos sobre la actualidad de tesis como las keynesianas o las marxistas, unas en economía y otras en sociología. También se nos vino a la cabeza esas terceras vías que surgieron a partir de Giddens, y que tan poco fructíferas resultaron por alejarse de los problemas demasiado.
Según hablábamos, me venía a la cabeza la reflexión sobre el trabajo que hice en una entrada anterior, en una referencia clara a la teoría marxista. Seguro que, pese a avisarlo, muchos lectores habrán rechazado de plano la reflexión solo por el hecho de que esté originada en la tesis de Karl Marx. Me apena. Me entristece profundamente que muchas personas solo reconozcan en Marx al padre fundador de una ideología que, llevada a su extremo, ha costado la vida a millones de personas. Me entristece porque Marx no solo era el padre del marxismo o del socialismo, sino que era un gran historiador, hábil analista económico y profundo sociólogo, que ha dejado verdaderas perlas de sabiduría a las generaciones posteriores. Me gustaría que todos intentaran leer a Marx sin mirar solo las primeras ramas del árbol, porque el bosque es profundo y rico, y merece la pena echar la vista atrás de vez en cuando. Recuperemos los escritos sobre historia, sociología y economía de Marx. Recuperemos el espíritu crítico sin ceñirnos a posiciones y presupuestos ideológicos que nublen nuestra razón. Recuperemos a los grandes, para aprender de ellos, además de por sus errores, por sus aciertos. Las ideologías llevadas al extremo son peligrosas, y todas comienzan con prejuicios. Por favor, no prejuiciéis la filosofía de Marx a causa del comunismo. Vamos a intentar extraer limpiamente las buenas ideas y reflexiones.

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