“Cerré con llave”, de Manuel Altolaguirre
Siguiendo con la serie de Poemas Favoritos, llega el turno de uno de los grandes poetas de la generación del 27, a veces oculto tras las gigantescas sombras de genios como Lorca, Alberti, Guillén o Alonso, pero nunca enterrado del todo. Manuel Altolaguirre nació en Málaga en 1905, y murió en Burgos en 1959. Su importancia, además de su categoría artística, es recordada por se uno de los editores primordiales de la época, no solo en España, sino en el extranjero.
Es un poeta musical, que consigue mediante las repeticiones, anáforas y paralelismos, junto con la brevedad y la constancia temática, que su obra respire un ambiente de continuidad, destacando sus reflexiones sobre el amor, la muerte, la naturaleza, la soledad. En resumen, logra una calidez intimista que conecta al lector con las pasiones del poeta de manera directa, sin rodeos ni complicaciones.
Ejemplo claro de ésto es su poema Cerré con llave, que paso a transcribir a continuación:
Cerré con llave el rostro,
cofre de lo indecible,
permaneciendo inmóvil,
indiferente al aire.
Y quedé reclinado,
hermético, interior,
de tactos, luz y música,
olvidado y ausente.
Este poema, perteneciente a Ejemplos, de 1927, es una muestra de la soledad emocional del poeta que, debido al dolor, decide esconderse tras su rostro y cerrar éste a los demás, intuyendo que sus emociones escaparían con demasiada facilidad si no lo hiciera. Cierra el cofre de sus sentimientos, los oculta a un mundo que sabe los trataría con crueldad, y se tumba a un reposo interior, en que las sensaciones son tan cercanas que solo se pueden experimentar sin compañía.
Cerré con llave el rostro,

Qué bien nos iría si leyéramos más poesía.
Es mucho más fácil comprender las cosas que nos rodean cuando conseguimos comprender a los poetas. Por eso no estoy de acuerdo con Platon en que falsean una realidad que ya es falsa. Dan una explicación diferente a la realidad que ya existe.