Afonía
Tengo una afonía aguda provocada por una laringitis de aúpa. Esto no es más que una anécdota que no le interesa a nadie a no ser porque no puedo hablar.
Los que solo me conocéis por vía blog no sabéis que soy lo que se dice un gran aficionado a hablar. Me gusta mucho discutir, debatir, conversar, e incluso leer en alto de vez en cuando. La voz es para mí no solo una herramienta, sino un placer. Unido esto a mi afición por cantar en coros, actividad que desarrollo lo máximo que puedo y de la mejor manera que sé.
Pues bien, para mí es difícil permanecer en silencio ante otras personas, y ahora que me veo obligado a ello me acuerdo de un capítulo de los Simpson en que Homer tiene un accidente y se rompe la mandíbula, quedando incapacitado para hablar durante días. Homer aprende a escuchar a los demás, a interesarse por sus problemas, y descubre cualidades y características ocultas que no conocía de sus seres queridos.
También me acuerdo de Momo, esa maravillosa novela de Michael Ende, cuya lección más importante, a mi manera de ver, es que en muchas ocasiones es necesario que haya alguien que te escuche y no te hable, para valorar el sonido de nuestra propia voz, su cuerpo, su presencia más allá de nuestros labios, la vida que tiene desde que la dejamos escapar hasta que se diluye en el aire.
Valoremos el silencio para poder valorar nuestra propia voz.

7 comentarios