“Ascética, Salvatores Dei” (II)
Para seguir con el ciclo Kazantzakis (y concluir; no sufráis no tengo intención de poner todas las citas del mismo autor), ahí va la oración con que concluye esa maravillosa obra que es la Ascética:
“Creo en un Dios, Akrita, Digenis*, reclutado, sufridor, poderosísimo, no todopoderoso, luchador en las fronteras más extremas, general emperador en todos los poderes luminosos, los visibles y los invisibles.
Creo en las innumerables, efímeras máscaras que tomó Dios en los siglos y distingo tras el incesante fluir la unidad incorruptible.
Creo en su importante lucha en la vigilia, que doma y fructifica la materia -fuente vital de vegetales, animales y humanos.
Creo en el corazón del hombre, la tierra de la avienta, donde día y noche lucha el Akrita con la muerte.
“¡Ayuda!” clamas, Señor. “¡Ayuda!” clamas, Señor, y oigo.
Dentro de mí los antepasados y los descendientes y las razas todas, y toda la Tierra, oímos con terror, con alegría, tu grito.
Dichosos cuantos oyen y se lanzan a liberarte, Señor, y dicen: “Sólo tú y yo existimos.”
Dichosos cuantos te liberaron, se unen contigo, Señor, y dicen: “Tú y yo somos Uno.”
Y tres veces dichosos cuantos mantienen, y no se doblegan, sobre sus hombros, el magnífico, abominable, gran secreto:
¡Y este Uno
no existe!”
*Digenis Akritas fue un héroe bizantino épico que aparece en diversos cantos populares, basado en un personaje histórico auténtico que murió hacia el año 788 de nuestra Era. Durante la Edad Media fue el ideal de guerrero griego.

Genial.
Voy a tener que buscar el libro este de la “Ascética”. Eso sí, yo no voy a poder, como tú, leerlo en griego. Pero ya me ha picado la curiosidad después de este credo.
Hablando de Ascética (esta oración es muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuyyyyy grande), quizás merezca la pena echarle la vista a un tal Angelus Silesius. No he leído aún nada de él, pero caerá, no dudes que caerá. Y Kazantzakis también.