PERIDOXA

Me gustan las cosas que brillan, ¿y a ti?

Publicado en Anuncios, Economía, Estética, Filosofía, Reflexiones por J. Sanz en 19 Noviembre 2008

Resulta una afirmación curiosa y un tanto desconcertante eso de que “fundamentamos todo nuestro sistema económico en el valor que le otorgamos a ciertos materiales por encima de otros”. Me refiero, cómo no, al oro, a los diamantes, a las piedras preciosas, a la plata, etc.

Esto viene, para aclarar a los profanos mi divagación, de la clase de estética de hoy. La cuestión primordial es: ¿por qué otorgamos valor al oro? Como dice el profesor, “estoy abierto a sugerencias y posibles respuestas”.

OroLo primero que pensamos, lógicamente, es en el valor práctico. Ahora sabemos que el oro es un superconductor, que viene muy bien a sistemas informáticos, a teléfonos móviles, etc. Bien, el oro tiene un valor práctico. Pero eso lo sabemos, parafraseando al profesor citado, “desde ayer por la tarde”. No podemos aplicar ese conocimiento de las cualidades electromagnéticas del oro a los egipcios antiguos, a los helenos, o a los españoles del s. XVI, por poner un ejemplo. Más allá, no encontramos ningún valor práctico al oro. Además, por ese criterio, lo más valioso del mundo debería ser el agua potable, pero a mí, aunque cada día estén las cosas más caras, no me cobran el agua a precio de oro.

Anulado el criterio de practicidad, vamos al siguiente posible: es un bien escaso. Bueno, aun en caso de que esto fuera cierto, no es una razón demasiado fuerte como para fundamentar toda la economía en un materiarl. También es escaso el uranio, o incluso peor, es perecedero el petróleo, y aunque le llamemos “oro negro”, no cuesta un gramo de petróleo lo que cuesta un gramo de oro.

Podemos pensar que es por la dificultad de su extracción, pero caemos en el mismo error que antes.

Llegamos al maravilloso punto de las cualidades visibles del oro: brilla. Cualidad que comparte, curiosamente, con los diamantes, con la plata, con las piedras preciosas, y con multitud de cosas que brillan y valoramos por el hecho de que brillan. Me diréis, “también brillan otras cosas y no le damos el valor que le damos al oro”. Touché. Pero resulta que es curioso que la consideración del oro como valioso es transcultural. Muchas culturas a lo largo del tiempo han considerado el oro como objeto valioso, y de manera independiente entre sí.

Nuestro querido amigo Plotino ya decía algo así como que el brillo, la claridad, la luminosidad, nos resulta bello, es decir, nos proporciona una experiencia estética agradable. Somos como niños, que corren curiosos y emocionados ante el primer objeto que encuentran que destaca entre los demás por su brillo. Esto, que es el fundamento de la estética de la luz, por la cual las catedrales góticas abrían grandes ventanales para que la sala se inundara de luz y tener a Dios más cerca (la luz es la manera por la cual llegamos a Dios), se convierte ahora en el principal criterio de valor de un material sobre otro. Es decir, y cito (no textualmente) otra vez al profesor en cuestión: “la Reserva Federal está llena de valiosos lingotes de algo que nos gusta porque brilla”.

Entonces, llegamos a una reformulación de la frase que origina esta reflexión: “fundamentamos todo nuestro sistema económico en el valor que le otorgamos al oro, más que nada, porque nos gustan las cosas que brillan”.

¿No es un poco siniestro, y más aun ahora, en tiempos de crisis económica?

 

Nota: Queda abierta por fin la sección de Artículos, en donde he colgado algunos de los que estaban en la antigua y poco funcional página Arjegós, y en la que espero seguir colocando más nuevos artículos ensayísticos. Estáis invitados a enviarme por mail lo que queráis, y yo consideraré, lo prometo, la posibilidad de incluirlo en la sección.

11 comentarios

Suscríbete a los comentarios mediante RSS.

  1. José A. Gascón said, on 19 Noviembre 2008 at 16:38

    También se podría argumentar que el oro tiene una propiedad en la que no hemos reparado. Tal vez sea eterno, pero no eterno en un sentido temporal, sino en un sentido de ausencia de tiempo. Puede que no sea eterno objetivamente, pero es eterno para mí, es eterno para el hombre. Puede que no dure mucho, pero está ahí siempre. Es un concepto complejo y difuso, pero que otorga al oro un valor incalculable…

    No sé si pillas la indirecta, pero va con muy mala idea. :-)

    Lo siento, de repente me ha parecido ver un paralelismo entre esto y aquella conversación que tuvimos, y se ha juntado con unas considerables ganas de gresca.

  2. J. Sanz said, on 19 Noviembre 2008 at 16:43

    Eres un poco cabr..ncete, pero tienes razón.
    Es posible que la característica sea que nos supera a todos, es decir, que nos trasciende temporalmente.
    Pero eso no deja de carecer de sentido si nos damos cuenta que cualquier material semejante al oro podría ser considerado “eterno” en esa acepción.
    De todas formas, cuando te levantas con ganas de dar guerra…

  3. José A. Gascón said, on 19 Noviembre 2008 at 17:06

    Jajajaja, lo siento, es que cuando me despierto graciosete, soy peligroso…

    En realidad no, no tengo razón en absoluto. Lo que decía antes era en tono sarcástico, en realidad comparto plenamente el circunloquio de hoy de Sixto y tu post: creo que es plausible la idea de que nuestra economía se basa en algo que nos gusta sólo porque brilla.

    Simplemente quería trasladar aquí el argumento que me dabas sobre el arte para mostrarte por qué no me gusta, me parece demasiado vago, difuso y, por qué no decirlo, tramposo. Pero ya me callo…

  4. Ahypnos said, on 19 Noviembre 2008 at 17:17

    Pues yo creo que es por un cuestión tradicional más que otra cosa. En realidad no creo que la riqueza ahora mismo sea el oro, por mucho que en tal cual sitio haya lingotes. Oi hace poco que la gente estaba cambiando el dinero del banco por oro…

    En cualquier caso creo que es el oro porque… en europa fuimos a américa con la fiebre del oro, porque entonces era escaso, de hecho según tengo entendido pa los indígenas era mucho más importante el chocolate que el oro.

    Aunque eso sí… reconozco que mola mucho más pensar que somos como las urracas…. :)

  5. Ahypnos said, on 19 Noviembre 2008 at 17:26

    Y ahora es cuando completo la argumentación que me ha quedado fatal… Digo que es tradicional porque hay cosas que brillan más, que som más bonitas y son más escasas y esas no se consideran riqueza: Los diamantes por ejemplo. (afortunadamente no se consideran riqueza como el oro, sino tristemente habría aún más negros sin manos). Lo de que la gente cambie el dinero puede ser porque el oro dura, pero vamos creo que hasta hace un par de años molaba mucho más, y la riqueza estaba mucho más en los inmuebles que en el oro.

    Ah, y no tengo ni idea, de eso quizá sepas más tú que te mola china más que a mi, pero los chinos valoran también el oro como riqueza? los indios también? Que nos gusta el oro porque brilla es cierto (a mi personalmente me gusta más la plata, pero son consideraciones personales), pero que sostengamos sobre él el sistema económico porque nos gusta porque brille es otra tesis distinta…

    Seguramente si la hubiera oido de labios de Sixto me habría embelesado con su voz, y estaría de acuerdo, así que os comprendo… ;)

  6. José A. Gascón said, on 19 Noviembre 2008 at 17:35

    ¡Jajajajajajaja!
    Es que Sixto es un tipo carismático, oyes.

  7. J. Sanz said, on 20 Noviembre 2008 at 8:24

    No lo dudéis. Si ha conseguido que Gascón se interese por la estética, y sin hacer ninguna referencia a lógicas de ningún orden, tiene mérito.

  8. Cris Segovia said, on 20 Noviembre 2008 at 8:30

    no hay mas que saber que las cosas tienen el valor que nosotros le queramos dar porque, haciendo una breve referencia al texto, ¿no es el oro un “pedrusco” mas del planeta? es como si mañana se le empieza a dar un valor incalculable al perejil, por ejemplo. El ser humano es estúpido

  9. J. Sanz said, on 20 Noviembre 2008 at 8:51

    Bueno, Federico Trillo en su momento le dio un valor increible a un “pedrusco” llamado “Perejil”, así que no deberían sorprendernos cosas así.

  10. Cris Segovia said, on 20 Noviembre 2008 at 9:46

    jajaja dios, que ingenioso, siempre con respuestas para todo

  11. J. Sanz said, on 20 Noviembre 2008 at 14:25

    Hay que mantenerse en forma, ya sabes.


Escribe un comentario