Twain, toma 3
Seguimos un poco más:
Una genealogía ilustre
Apendice, por Mark Twain
continuación…
Algunos lustros después aumentó sus timbres la familia con el ilustre Juan Morgan Twain, pasajero de la carabela Santa María en su primer viaje a América.
Todas las crónicas están conformes en afirmarlo: Juan Morgan Twain era hombre áspero y descontentadizo.
Sábese que durante aquella memorable jornada no pasó día sin que protestase de la alimentación de a bordo y amenazase con desembarcar de no cambiarse el régimen de las comidas. Cuando no era esto era otra cosa. A veces la tomaba con el gobierno del barco, y decía que Colónignoraba dónde iba y lo que debía hacer en América. El famoso grito de ¡Tierra! galvanizó todos los corazones menos el de Juan Morgan Twain. Mirando despectivamente al mar y extendiendo su diestra hacia la lejana línea del horizonte, exclamó: “no es tierra; es una balsa”… Y acertó.
Detalle interesante: cuando tan molesto pasajero entró a bordo llevaba por todo equipaje un pañuelo con las iniciales B. G., un calcetín de algodón marcado L. W. C., otro de lana con las letras D. P. y una camisola de dormir con la seña O. M. R. Todo este ajuar iba envuelto en un periódico con fecha muy atrasada.
Lo que no impide para que Juan Morgan molestase a la tripulación recomendándole el cuidado de sus bagajes y se diese importancia en el castillo de proa hablando a los pasajeros de la deficiencia de los servicios en el Santa María. En una tormenta, la nave se inclinó persistente a babor. Colón no se explicaba a qué podía obedecer. Pero nuestro Morga salvó la carabela del naufragio aconsejando la carga de su equipaje a estribor. Con lo que quedó restablecido el equilibrio.
