PERIDOXA

Tarde de meditación

Publicado en Personal, Reflexiones, Valladolid por J. Sanz en 28 Octubre 2008

Hoy por la tarde he decidido salir a dar un paseo por la ciudad y poner en orden muchos de los pensamientos que me están desbordando. He ido solo, sin más compañía que mi Mp4 y mi cámara de fotos. A pesar del frío, me pareció que había más gente de lo que suele ser normal. Aunque no era algo que me importara. Tenía cosas que aclarar conmigo mismo, porque últimos acontecimientos están volteando por completo muchas de las reflexiones que consideraba acertadas.

Tal vez eso se refleje en la música que he elegido para pasear (Beethoven, Chopin, Schumann y Brahms) o de la poesía que he leído hoy (Becquer, Pedro Salinas), pero sobre todo en mi fotografía. He intentado captar el mundo como lo veo estos días. Espero así haceros partícipes de mis estados de ánimo y de mis pensamientos, pero sin dejároslo demasiado fácil.

De vez en cuando viene muy bien dar un solitario paseo para poder hablar con uno mismo. Hacía demasiado tiempo que no practicaba tan sana actividad, y me ha pasado factura: tenía demasiadas cosas que discutir, y casi acabo enfadado con mi conciencia por jugarme malas pasadas y llevarme a donde yo no quería ir bajo ningún concepto. “Maldito subconsciente” que diría Freud.

Pero hay cosas que resultan inevitables, y no tenemos más opción que resignarnos y arrostrar con las dificultades que puedan surgir de aquello que no podemo controlar. Las cicatrices del pasado normalmente son un aviso suficiente para los navegantes que puedan haberse perdido, pero si en algo somos expertos los humanos es en tropezar una infinidad de veces en la misma piedra. Así que ¿para qué lamentarse? ¿Sirve de algo? ¿Soluciona algo? No. Cuando detrás de una curva te encuentras un horizonte nuevo, no se debe tener miedo al peligro, sino deseos de afrontarlo. Aunque claro, suena muy fácil según lo lees, pero a veces es más complicado de lo que parece.

En definitiva, que me ha ayudado mucho este paseo a poner mis ideas en su sitio y a acallar por un tiempo las vocecillas que nos indican las cosas que deberíamos hacer, y a las que no hacemos caso, postergando nuestra propia reflexión hasta que suele ser demasiado tarde. Mi tarde de meditación en solitario ha concluído, y si os hago partícipes de todo esto (aunque no desvele los fundamentos de mis meditaciones) es porque os considero como mis consejeros, muchos me conocéis bien, otros tan solo por mi blog, y algunos, ni siquiera eso. Aun así, y sin esperar que pueda haber una respuesta, es un alivio poder lanzar mis divagaciones al ciberespacio, sabiendo que alguien las leerá… o no.