PERIDOXA

Ejercito católico de un país aconfesional

Publicado en Obispos, Política por J. Sanz en 26 Octubre 2008

Leo en El Pais un artículo interesantísimo. Cierto que no es nuevo que se hable de la separación iglesia-estado, pero siempre se suele incidir en la educación (obviamente es el punto más importante y urgente). Sin embargo, es importante hacer notar la situación un tanto anticuada de la institución pública de las Fuerzas Armadas.

Se le presupone a un estado aconfesional (no usaré “laico” porque la constitución no lo usa), se le supone, digo, una plena separación de cualquier confesión religiosa organizada de los estamentos e instituciones públicas. Sin embargo, como denunciamos muchos convencidos de la necesidad de la aconfesionalidad, resulta que en actos variopintos y diversos de nuestra democracia, así como en instituciones como el ejército, no se cumple ese requisito.

Y ejemplifico: tuvimos un debate inicialmente muy intenso pero desgraciadamente desaparecido a raiz de la inclusión de símbolos religiosos en la toma de posesión de los altos cargos del gobierno. Se protestó, pero bajo el paupérrimo argumento de que “no hacía daño a nadie”, se fue alejando la idea de eliminar biblias y cricifijos de las promesas de los altos cargos (y añado coránes, torás, estrellas de David o medias lunas, para que nadie diga que soy anticristiano); además, se lleva un tiempo oyendo sottovoce las protestas de algunos por la existencia de “funerales de estado”, acontecimientos que no tienen sentido alguno, ya que el estado no tiene confesión, y el señor Rouco no tiene cargo alguno para estar hablando de la muerte de nadie en nombre del estado. Como colofón, se debatió un poco (solo un poquito, nada más) sobre el vergonzoso acto de inicio del año judicial, en el que lo primero que hicieron fue oir misa.

Ahora, después de observar como la iglesia consigue introducirse por las rendijas de una aconfesionalidad mal sellada, observamos cada semana santa como unos funcionarios públicos, en su labor como tales, pasean a hombros imágenes de santos y vírgenes, mandados por un general de división (sí, GENERAL DE DIVISIÓN, ni más ni menos) cuyos méritos para alcanzar tan alto puesto en una institución pública son irrisorios desde el punto de vista militar: ser cura.

¿Podemos quedarnos quietos viendo esta flagrante vulneración de uno de los principios constitutivos de nuestra democracia?

Tal vez deberíamos preguntarle al nuevo arzobispo castrense, el General de División Juan del Río, que también es el responsable de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (a lo mejor es el que se dedica de la línea ideológica de la COPE) qué opina de todo este asunto.

Como no podemos preguntarle al señor general, ni a ninguno de los obispos (no creo que les sentara muy bien que lo hiciéramos), pues os lo pregunto a vosotros: ¿qué opináis?