Rodin en Valladolid
Recomiendo encarecidamente a todos los que leéis habitualmente este blog que paséis por la bocacalle de Santiago, desde la Plaza de Zorrilla, a visitar la exposición de esculturas de Auguste Rodin.
Es una agradable manera de pasar alguno de los ratos vacíos del fin de semana, por ejemplo.
La escultura es una de las artes que podemos considerar más cercanas, porque el resultado, la obra de arte, está ahí, cerca, mirándonos, casi pidiéndonos que la toquemos (no intentéis nunca hacerlo, y menos en un museo…), es un arte que llega fácilmente a través de nuestra vista, que absorve la atención y nos obliga a permanecer frente a la obra, y a caminar alrededor para ver sus diferentes partes (cosa obligada en este caso, ya que Rodin cuidaba cada una de las vistas de sus esculturas con un detalle increible).
Son una maravilla, desde el punto de vista formal, con su anatomía y su definición, y desde el punto de vista estético, su expresividad, su poderío. No sólo está el famoso “Pensador”, sinó que encontraréis obras como el “Monumento a Balzac”.
Sólo hecho de menos “El Beso”, o la “Creación”. Pero aun así, sigue siendo muy recomendable que vayáis a verlo. Es una sensación reconfortante acercarse caminando por la calle Santiago hasta la Plaza Zorrilla y encontrar de frente la efigie del pensador. Es un placer del que no me canso (ya he ido un par de veces, y probablemente vuelva a ir).
Sinceramente, hace tiempo que no disfrutábamos de una obra escultórica tan bella en nuestra ciudad, que ya de por sí tiene el privilegio de contar con el mejor museo de escultura en madera policromada que podemos imaginar.
A lo mejor se me nota mucho que me fascina la escultura y que Rodin está entre mis creadores favoritos… pero no importa. Id a verlo, no os decepcionará. Eso sí, no sé hasta cuándo estará la exposición. Espero que dure unos cuantos días más: estas cosas, cuanto más tiempo, mejor.
