La piel de gallina
Seguro que todos habéis tenido esa sensación. Los escalofríos, los pelos como escarpias y la piel de gallina.
Os explico a qué viene este post. Como sabéis, en verano todos aprovechamos para hacer las cosas para las que no hemos tenido tiempo el resto del año. Leemos, viajamos, o simplemente paseamos por nuestra ciudad y tomamos una cervecita en una terraza.
Son muchas las actividades que se pueden hacer, y muchas las ideas para el tiempo libre, pero yo voy a proponer una que en particular a mí me fascina. A lo mejor soy reiterativo y un poco pesado, porque en el post anterior ya hablé de esto, pero bueno, perdonadme, que merece la pena.
Yo, en verano, aprovecho para escuchar las músicas que he ido acumulando durante todo el año. El verano pasado hice una inmersión en Stravinsky, quedando por completo fascinado (desde entonces soy un devoto admirador de su obra). Hace dos veranos le tocó el turno a Bruckner, y tres años atrás recuerdo que pasé horas y horas escuchando Khachaturiam. Éste verano, como habréis podido observar en el anterior post, le toca el turno a Mahler. Hasta ahora sólo conocía su quinta sinfonía, una maravilla, sin duda. También había escuchado varias veces un cuarteto con piano, y algunos de sus lieder, en especial “ich bin der welt abhanden gekommen”, de los Ruckertlieder. Llevo dos meses escuchando todas sus sinfonías, y he llegado a una conclusión. El final de la sinfonía octava es uno de los momentos más impresionantes de toda mi pequeña experiencia musical. En ocasiones se abusa de la palabra alucinante, y a mi no me gusta emplearla excepto que su uso esté totalmente justificado. Y éste lo está. Os dejo esta perla, el final de la octava sinfonía de Mahler, dirigida por Simon Rattle. Disfrutad de la potencia de sonido de esta obra, y luego me decís si se os han puesto los pelos como escarpias y la carne de gallina.

Arggg, mi ordenador es una caca y no acepta los plugin para poder ver el vídeo.
Lo veré escucharé en otro lado. Tengo ganas…
Es increible. Me he quedado sin palabras. No conocía ésta obra ni a éste compositor.
No solo tengo la piel de gallina, y los pelos como escarpias, sino que además hasta he derramado un par de lágrimas escuchándolo.
Gracias por descubrirme esta maravilla.
Un beso muy fuerte.
A mi lo que me pone la piel de gallina es el Dies Irae de Mozart a toda orquesta rusa. Eso da miedo
Borja, no te preocupes, seguirá ahí cuando tengas plugin (por cierto, sería interesante que los buscaras y los instalaras, jajaja). Un saludo.
Julia, sabía que te gustaría. Besos a tí también.
Dargor, todo el Requiem de Mozart pone la piel de gallina, es espectacular. Saludos.
El otro día cuando me lo enseñaste en tu casa me quedé asombradísimo. A ver cuando conseguimos ir a verlo…
Crucemos los dedos y esperemos que hagan un ciclo de grandes orquestas tan bueno como el de esta temporada pasada en el Auditorio. Lo mismo alguna se decide a traer la octava en repertorio, pero lo dudo mucho. Movilizar a tanta gente para un solo concierto es demasiado caro.
Impresionado estoy. Una selección de altísimo nivel, de primera calidad, formada por compositores que sólo un reducido grupo de melómanos es capaz de aprovechar en su plenitud. Comparto tu afición por Mahler, inmenso e imperecedora, así como por Bruckner y no tanto por Katchaturian. Si consigues hacerte con Shostacovich, serán palabras mayores. No es frecuente que un hombre tan joven se extasíe ante ese abanico de genios minoritarios. Me imagino que de vez en cuando te sentarás a oir a Beethoven o a Haydn que son, junto con Mozart Verdi y Mahler, los que me acompañan cuando tengo tiempo para deleitarme con ellos.
Shostakovich está también entre mis favoritos, sobre todo los conciertos para piano y las sinfonías.
No es tan extraño que la música de Mahler atraiga a la gente joven, lo que pasa es que la gente joven con inquietudes en el ámbito de la música clásica no es tan visible como otros grupos. De todas formas, yo soy un tanto raro, lo reconozco.
A mi los que más me acompañan son el propio Mahler, Beethoven, por supuesto, y Mozart cada día más. Pero en muchas ocasiones lo que más me relaja es escuchar Bach.
Un saludo.
De verdad, muy emotivo.
Un tanto grandilocuente para los profanos como yo, acostumbrados a que la música sea cosa de cuatro intérpretes. Pero como la emoción no hace diferencias en eso, también he experimentado ese pequeño clímax.
Además, los subtítulos me han servido para conocer la temática jajaja.
Wuaoooo la verdad es que sentí que estaba en el cielo… solté algunas lágrimas… tenías razón si se me puso la piel de gallina y los pelos de punta gracias por publicar esos conciertos tangradiosos la verdad es que me ayudaron a comprender lo que siento cuando escucho musica orquestal… clásica entre otros …\
Sentí la magnitud del sonido… esas mezclases de todas las voces con la orquesta… impresionante… : )
La sensacion que senti estar en el cielo, y a la vez esas magnitudes y fuerza en los sonidos me dejaron loca… con respecto a lo de Chaikovsky tienes razón de que no hay que olvidarlo. Chaikovsky es uno de mis compositores favoritos otro es vivaldi pero chaikovsky me lleva a la fantasía al cambio de paisaje a lo irreal y a la vez lo real, a lo puro, la fuerza, el vivir…
Me encanta la musica…