El silencio en la música
El silencio, la ausencia de sonido, es una de las sensaciones más profundas y características a las que podemos tener acceso.
En la música, el uso del silencio es esencial, pues un descanso en una sucesión de sonidos es agradable, y un momento de silencio tras un acorde de tensión es increible. Como primer ejemplo del uso del silencio, pondré a mi muy admirado Beethoven. En su novena sinfonía, en la mundialmente conocida parte coral del último movimiento, la sucesión de melodías, y el camino que sigue el maravilloso poema de Schiller, nos lleva a un momento culminante: se trata de un acorde monumental, en que la orquesta y el coro, al unísono, gritan la palabra “Gott” (Dios). Es un inconmensurable acorde tenso, en el que los pelos de los oyentes se ponen como escarpias, y la piel se vuelve de gallina, mientras los escalofríos recorren de arriba a abajo todo nuestro cuerpo. Pero no es ese acorde lo que produce la increible sensación de poder que trasmite Beethoven. Ese acorde no sería nada si al momento se produjera una resolución del mismo, una relajación tras la tensión. Beethoven, como gran maestro no solo de la música, sino de los entresijos del espíritu humano, supo que lo que más podía mellar en los corazones de los hombres era el silencio. Ese monumental silencio después del monumental acorde hace que la tensión resuene en nuestras cabezas.
Pero el silencio en la música no debe estar exigido por la partitura exclusívamente. Los que vamos con asiduidad a conciertos, observamos una práctica muy poco respetuosa con la música. Cuando el último acorde de una obra aún resuena en los auditorios, sin que su vibración se haya apagado, sin que haya hecho aparición el silencio que hace que siga sonando en nuestra cabeza, un clamor lleno de aplausos, vítores y “bravos” llena la sala sin dejar disfrutar al público del proceso mediante el cual el sonido se apaga.
Yo lamento profundamente esa actitud, pues en muchas ocasiones he querido disfrutar de la grandiosidad del acorde final, o de la sutileza de las últimas notas en un final suave. Me gustaría poner como ejemplo de buena práctica del público esta grabación del final de la tercera sinfonía de Mahler, dirigida por el maestro Abbado. El público espera paciente a que el direcor baje sus manos por completo, mientras disfruta del majestuoso acorde difuminándose en la sala. Tomemos ejemplo.
Una amiga alemana, pianista, me dijo una vez que le encantaba como denominabamos en español a esos pequeños periodos en los que el sonido no existe. En alemán los llaman “pausas”, nosotros “silencio”.

Qué razón tienes Javi.
Los silencios son muy importantes incluso en nuestra vida diaria. Ahora es difícil tener en nuestra rutina unos momentos de silencio. Y cuando se tienen dan la sensación de agobio. En el silencio uno puedo encontrarse consigo mismo.
Oye, puedes mandarme el enlace a mi e-mail. es que no lopuedo ver con este ordenador de m… en el que trabajo temporalmente.
Claro, ya te lo he enviado.
Pues sí, el silencio es dificil de encontrar en un mundo en que la contaminación acústica es tan grande. De todas formas, un silencio relativo es agradable, como el que se puede encontrar en las montañas.
Saludos.
No se puede entender la música sin los silencios que la acompañan. El sonido y su ausencia se exigen mutuamente para dar lugar a la sucesión de notas que conforman una pieza musical que nos llega y nos embarga. Comparte plenamente tus reflexiones sobre este tema y, como tú, siento desde siempre la fascinación por Beethoven, capaz de ofrecernos su talento para cualquier momento y ocasión que lo necesitemos. Me encantan los conciertos para piano y orquesta, que me acompañaron durante muchísimas horas en mi época de estudiante. Y aún hoy, cuando lo hago de manera más espaciada, echo mano con frecuencia del gran compositor de Bonn para que saque del atasco cuando éste se produce. Pero hay mucho más, de los que hablaremos. Un cordial saludo
Si, Beethoven siempre ha sido uno de los compositores que mejor han conectado con la gente. Mahler es algo más denso que Beethoven en muchas ocasiones, pero sus sinfonías emocionan al escucharlas. Sobre todo si después hay silencio.
Un saludo.
¿Cómo sigue el verano vallisoletano?
Menos caluroso de lo que esperaba, pero igual de aburrido.
Saludos.
nooo puess q pasa esto no me ayuda en lo que necesito
me sievio muchisimo gracias@@
[...] Abril 23, 2009 · Archivado en Música, Videos · Tagged Abbado, Auditorio, Beethoven, Mahler, Música clásica, silencio El silencio en la música [...]
yo fabiola exijo que x fa den definiciones mas claras
esto esta muy mal definido..
me gustaría halgo mas claro…