PERIDOXA

Los lunes de verano

Publicado en Personal, Reflexiones por J. Sanz en 28 Julio 2008

No, tranquilos. Ésto no es ninguna copia barata de “Los lunes al sol” (cómo me gusta esa película). Se trata de una reflexión fruto del aburrimiento vespertino. El verano abotarga, aplatana. No es sólo el no tener que hacer nada (trabajar, estudiar, etc.); siempre hay algo en lo que invertir el tiempo. Es por la temperatura, por el tedio, por el sol…

Las personas sensatas no saldrán de sus madrigueras hasta que el señor Lorenzo deje de achicharrar el asfalto, y las personas insensatas están tumbados en las piscinas mientras su piel se trasforma de vaso de leche a cangrejo cocido. Yo, por mi parte, he intentado en las últimas dos horas hacer algo interesante que consiguiera captar mi atención más de dos minutos. Me he puesto a estudiar Filosofía del Lenguaje; craso error: si estás aburrido y quieres entretenerte, no hay peor cosa que ponerse a leer a Wittgenstein (que tio más plomizo). Luego, he retomado la lectura del Quijote (siguiendo a Pedro Ojeda), pero pensar en el pobrecillo del Quijote metido dentro de una armadura metálica me ha dado más calor, y me han entrado ganas de echar una siestecilla. No ha servido, porque por suerte, he conseguido dormir muy bien esta noche (llevaba un par de semanas con el sueño ligero). Por tanto, he decidido ponerme a escribir. Minuto y medio después he agarrado el folio, lo he arrebujado, y lo he lanzado cabreado a la papelera (queda claro que tampoco es buen momento para la creatividad).

Aun es pronto para ponerme a ensayar en el piano, porque podría despertar a esa mitad del vecindario que sí que duerme la siesta. Y mucho menos voy a ponerme a “maullar” el violín (no se le puede llamar de otra manera a lo que hago).

Casi había renegado de hacer algo que no fuera permanecer sentado, cuando se me ha ocurrido que podría hacer una visita a mi galería y observar como van mis plantas. La albahaca es feliz, desprendiendo un aroma suave pero permanente. Tiene ya muchas hojas, lo cual me alegra, porque ya solo me falta el queso parmesano y el aceite de oliva para hacer mi propia salsa “pesto”. Pero la hierba buena, por desgracia, está muriendo poco a poco. No sabía que es lo que le ocurría. Aguantó bien el viaje desde la casa de mi tío en Valdemora (Leon). Ya iba a mirar la hora del óbitus cuando atisbé un par de brotes saliendo de entre la tierra del tiesto. Me ha alegrado saber que las raíces viejas dan nuevos brotes.

Como mirar las plantas no es una actividad en la que puedas emplear toda la tarde (tengo que ensayar un poco mas lo de la meditación bajo el arbol “yogi”), he vuelto a mi habitación, y he abierto el ordenador y he visto lo vacía que está la Blogosfera. He decidido que hay que llenarla con algunas trivialidades superficiales y sin importancia.

Éste es el origen de este post sin ningún sentido, que probablemente no tenga ningún comentario, y que a la mayoría de vosotros, queridos lectores, os hará pensar “¿qué clase de persona es esa que escribe al otro lado del monitor?”.

Un saludo a todos en esta aburrida tarde de verano.

9 comentarios

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  1. José A. Gascón said, on 28 Julio 2008 at 22:20

    ¡Jajajajajaja! Empezaba a parecerme que se te había ido la olla del todo hasta que he llegado al final del post, Sanz.
    Si quieres un consejo, dedícate a eso del Quijote y déjate de lecturas plomizas (aunque eso de que Wittgenstein sea plomizo tendremos que hablarlo en la calle…). Yo por lo menos estoy aprovechando ahora en verano a leer algunos de los libros del mogollón que está eternamente en estado de espera (es un problema comprar compulsivamente más libros de los que uno puede leer). Que luego durante el curso ya no hay tiempo para novelas y esparcimientos similares.
    En este momento toca “El informe Lugano”, de Susan George. Un libro genial. No quiero ni pensar cuántos años llevaba esperando en la estantería…

  2. J. Sanz said, on 29 Julio 2008 at 13:02

    Lo de que se me va la olla es por el calor. Aunque ya sabes que siempre he tenido alguna que otra ida de pinza.
    Lo de los libros también me pasa a mí. Pero, curiosamente, o en verano necesito volver a leer alguno de esos que me han gustado mucho. Releer un libro es casi tan interesante como descubrir uno nuevo.
    Saludos.

  3. Julia said, on 30 Julio 2008 at 14:01

    Hola. Hace mucho que no pasaba por tu blog. Me ha gustado este post. Me recuerda a como eras antes de empezar la carrera. Has cambiado mucho, ¿sabes? No es que sea para mal, pero eres diferente. Este post es más como lo que solías escribir antes.
    De todas formas también me gustan los otros. Voy a seguir leyendo los antiguos.
    Por cierto, yo también releo mucho. Ahora estoy releyendo “San Manuel Bueno, mártir”, de Unamuno.
    Un beso.

  4. J. Sanz said, on 30 Julio 2008 at 17:18

    Gracias, Julia. Siempre eres bienvenida.
    Es genial que estés con Unamuno de nuevo. A mi me encanta esa novela, especialmente.
    A ver si coincide y podemos quedar este verano algún día.
    Un abrazo.

  5. pedro ojeda escudero said, on 1 Agosto 2008 at 13:07

    Estoy de acuerdo contigo: el verano aplasta la mente hasta reducirla a una fina capa. Las neuronas que sobreviven se ocupan sólo de las funciones más elementales.
    Menos mal que, en unos días, las noches refrescarán las mañanas.

  6. J. Sanz said, on 1 Agosto 2008 at 13:55

    Pues sí. Cada vez que empieza el verano, yo empiezo a desear que llegue el otoño.
    Un saludo.

  7. Borja said, on 2 Agosto 2008 at 1:03

    Buff, para serte sincero prefiero el verano español al ecuatoriano.
    Por las noches hace frìo,a las seis y algo es de dìa, a las nueva el sol hasta hace daño, a las doce el sol pica aunque no da calor, se va nublando y a las 5 empieza a llover el tràfico se congestiona, a las siete para, la noche ha llegado junto con aceras y calzadas llenas de charcos, empieza a refrescar, y joder no salga despuès de cenar, ni terracitas ni ostias y abrìgate coño que te quedaràs helado.
    Ay dios, mi veranito español…

  8. J. Sanz said, on 5 Agosto 2008 at 12:04

    Ya te estoy siguiendo en tus aventuras en el nuevo blog. Espero que nos cuentes muchas más cosas.
    Por cierto, lo de las terracitas habrá que solucionarlo, que no se peude vivir sin una cervecita fresca en la terraza, leches…

  9. Luka said, on 22 Septiembre 2008 at 17:58

    Uhm. Por partes. El post es genial. Es que me ha encantado la parte de las plantas, la narración de un vivir en una tarde de verano, personal e intransferible. ¡Si los demás contaramos lo que hacemos! Lo dicho, la sencillez y cotidianeidad del post me a embelesado.
    2º, Gascón, apellido ilustre de futuro, me has recordado ese libro, que a diferencia de ti, de estar aparcado en la estantería sin leer hace mucho, yo le tengo aparcado en la estantería leído hace mucho. Recuerdo que me encantó, aunque yo le hubiera quitado el prólogo diciendo que era ficción, jejejeje. Afianzó en mí aquel ingenuo sentimiento idealista de cambiar el mundo drásticamente. En fins.
    ¡saludos!


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