PERIDOXA

Beethoven y la estética

Posted in Cine, Filosofía, Música, Música clásica, Reflexiones by J. Sanz on 6 Junio 2008

Estoy eschando una fantástica grabación de la Gran Fuga, una obra de las postrimerías de la vida de Beethoven cuando, prácticamente sordo por completo, compuso una serie de piezas (esencialmente sus últimos cuartetos, y en particular esta fuga) que son un gran anticipo de lo que nos depararía la música en sucesivos siglos. La grabación es de Kubelik, dirigiendo a la Orquesta de la Radio Bábara.

Me ha venido a la mente la película Copying Beethoven, en la que un enorme, enormísimo Ed Harris da vida al torturado genio sordo. Recuerdo el final de esa película, cuando la coprotagonista, la copista de Beethoven, interpretada, si no me equivoco por Diane Kruger (expléndida, por supuesto), corre ansioas a explicar a su maestro que por fin ha entendido la fuga, que la ha escuchado con los mismos oídos con la que la escuchaba el compositor. No desvelaré más. Si alguien aún no ha disfrutado de esa magnífica película, está tardando en hacerlo.

Mi reflexión de hoy va apuntada hacia esa doble manera de entender las cosas: como las vemos, y como las sentimos. ¿Por qué un sordo oía una música maravillosa y alguien que lo hacía con su cualidad auditiva intacta le parecía fea? ¿Acaso la estética depende esencialmente del interior y no solo de lo percibido? ¿Puede encontrarse belleza en una escena grotesca y desagradable?

Yo opino que sí. La belleza, en mi opinión, no es algo que se pueda ajustar a los cánones establecidos por la moda del momento (caso de los que escuchaban la Gran Fuga y se indignaban de su fealdad), sino que debe ser buscada en el sentimiento interior (la manera de oir de Beethoven).

Ahí lo dejo, para gustos los colores.

3 comentarios

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  1. amador said, on 7 Junio 2008 at 11:50

    Coincido plenamente con tu reflexión final. En absoluto coincido con tu valoración de la película. Pero como bien dices: para gustos están los colores.
    Un abrazo cibernético.

  2. Fernando said, on 7 Junio 2008 at 13:20

    Cuestión de talento y de esfuerzo a la vez. Aunque para los puristas de la música pueda ser matizable, es una gran película, aunque sólo sea, aparte de la excelente interpretación, porque por vez primera se ha logrado recoger en el cine la tormentosa personalidad de Beethoven, sus enormes tensiones emocionales y su inmensa capacidad de creación, incluso afectado por la más cruel de las disfunciones físicas para un creador de sonidos. La belleza no admite cánones ni simplificaciones. Pero creo que hay dos rasgos que la identifican (entre otros muchos, sin duda):la armonía y la capacidad para provocar sensaciones creativas. Calidad en la forma y en el fondo. Aunque cada cual pueda entenderlo según su sensibilidad y su talento, algo en los que el maestro de Bonn, inmortal, estaba sobrado. Un cordial saludo

  3. J. Sanz said, on 7 Junio 2008 at 15:02

    Gracias por los comentarios. Por supuesto Amador, el cine es como cualquier arte, puede gustar o disgustar, ahí radica la esencia de lo artístico.
    Estoy de acuerdo con Fernando, la película recoge muy bien el tormento de los últimos años de Beethoven. Hay otra película, llamada Amada Inmortal (”Inmortal Beloved”), que tampoco está mal, pero para mi gusto se centra demasiado en la vida “amorosa” de Beethoven, y el final no me gusta nada.
    En cuanto a lo de la armonía, hay que tener cuidado, porque a veces se confundo lo “armónico” con lo “consonante”, y se degrada lo disonante a categoría de feo. Sólo hay que darse un paseo por la música de finales del s. XIX y de todo el s. XX para observar que la disonancia es bella.
    Saludos a los dos.


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